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Chemical Complexity of Food and Implications for Therapeutics
Una nutrición deficitaria puede causar millones de muertos cada año, con una proporción no despreciable correspondientes a los países desarrollados. Se habla de la “materia oscura de la nutrición”, considerando las más 139.000 moléculas presentes en los alimentos de habitual consumo, que llegan a formar parte del proteoma humano y cumplen un papel, muchas veces ignorado, de moduladoras de múltiples procesos biológicos. Se calcula que unas 2.000 moléculas se utilizan ya como medicamentos. Así que queda un largo camino por recorrer. Esta complejidad explica la dificultad de obtener datos fiables sobre las encuestas alimentarias a la población.
Para la caracterización del enorme potencial que representan las moléculas alimentarias se está recurriendo a la inteligencia artificial; lo que puede ayudar a los investigadores a descifrar la relevancia sanitaria de esos nutrientes, las potenciales dianas moleculares y los mecanismos biológicos implicados. Todo ello podría revolucionar la ciencia de la alimentación y acelerar el descubrimiento de fármacos, lo que complementaría los logros del proyecto Genoma Humano.
Micronutrients — Assessment, Requirements, Deficiencies, and Interventions
Se considera que los micronutrientes son esenciales para sobrevivir, aunque sus cantidades sean ínfimas, como sucede con los minerales traza. Actualmente se considera que en el mundo occidental son infrecuentes las deficiencias en condiciones normales de salud. No obstante, determinadas enfermedades como los síndromes de malabsorción, la cirugía intestinal, el alcoholismo, la anorexia, algunas anemias y medicamentos se considera que pueden causar deficiencias.
La vitamina A, el yodo y el zinc pueden verse afectados por estados inflamatorios, aunque pueden obtenerse fácilmente de una alimentación variada. La vía de la suplementación de ácido fólico es la preferida en el caso de las embarazadas. Sin embargo, faltan análisis serios sobre la conveniencia de utilizar suplementos de forma indiscriminada en la población infantil; aunque una revisión sistemática y un metaanálisis concluyeron que un pequeña cantidad suplementaria de lípidos en niños de 6 a 24 meses reducía su riesgo relativo de muerte en un 27%.
