¿Quién es médico estético?
En los últimos años, la medicina estética ha experimentado un crecimiento exponencial, tanto en el número de procedimientos que se realizan como en su reconocimiento social. Sin embargo, siguen surgiendo con frecuencia estas preguntas: ¿quién es realmente médico estético?, ¿quién puede realizar técnicas de medicina estética? Y las respuestas no son fáciles. Para diferenciar entre quién es y quién puede, es necesario distinguir la identidad de la capacidad. El médico estético es aquel que, desde la experiencia y la formación continua, pone su tiempo, sus conocimientos y su humanidad al servicio de la belleza, la salud y la dignidad de cada persona.
In recent years, aesthetic medicine has experienced significant growth, both in terms of the number of procedures performed and its social recognition. However, these questions are still frequently asked: who is really an aesthetic doctor, who can perform aesthetic medicine techniques? The answers to these questions are not straightforward. To differentiate between who is and who can, it is necessary to distinguish identity from ability. The aesthetic doctor is the professional who, through experience and continuous training, puts his time, knowledge and humanity at the service of the beauty, health and dignity of each person.
En los últimos años, la medicina estética ha experimentado un crecimiento exponencial, tanto en el número de usuarios, como en el número de médicos que ejercen de forma total o parcial esta actividad1. A pesar del incesante aumento de cifras, cabe preguntarse: ¿quién es médico estético?, ¿quién puede ejercer la medicina estética? Interesantes cuestiones de difícil respuesta, entre otras razones, porque la medicina estética no posee titulación académica ministerial. Aunque existe una potente sociedad médica (SEME) que busca el reconocimiento pleno como especialidad, tenemos másteres con titulaciones propias de diversas universidades y cursos de formación continuada impartidos por la propia SEME.
El médico estético ¿es aquel que aplica técnicas mínimamente invasivas? ¿Quién embellece? ¿Quién rejuvenece? ¿Quién inyecta toxina botulínica y ácido hialuronico? Me parece que estos interrogantes y sus positivas respuestas no definen al médico estético. Ser médico estético implica ser médico, porque la formación recibida es la que capacita para comprender la fisiología y la patología del envejecimiento, ofreciendo soluciones seguras y científicamente respaldadas a los pacientes. Y todos los médicos, de cualquier especialidad, comienzan por realizar una correcta historia clínica, para alcanzar un diagnóstico y proponer el adecuado tratamiento2.
Los criterios mencionados tienen cada vez más valor cuanto mayor es el número de profesionales que practican la medicina estética. No solo en España hay una avalancha de inyectadores, con título o sin título de médico. Un problema común en Europa. En el Reino Unido, Zargaran et al analizaron el perfil de profesionales que se anunciaban como inyectadores, encontrando que un 32% eran médicos, 24% dentistas, 13% enfermeras, 12% esteticistas, 8% enfermeras dentales y 8% auxiliares de clínica. Dentro de los médicos registrados, el 37% eran cirujanos plásticos y el 18% dermatólogos3. En esta misma línea, Prasad et al pusieron de manifiesto el papel cada vez mayor de los dentistas en la estética facial4.
En España la legislación nos protegía a través de sentencias ratificadas por el Tribunal Supremo, dictando que solo el médico puede inyectar rellenos como el ácido hialuronico5. Sin embargo, se están abriendo vías a favor de los dentistas y su habilitación en la región oral y peribucal. Un médico estético no puede ser un simple inyectador. El ejercicio de la medicina estética, implica responsabilidad, saber actuar ante un efecto adverso, acompañar a un paciente que envejece o enferma y quiere seguir manteniendo un aspecto saludable y sentirse bien.
Ser médico estético debe ser más que una simple etiqueta profesional. Debe haber un plus vocacional, de aprendizaje y de entrega hacia la profesión elegida1. No puede conducir a la práctica de la medicina estética el mercantilismo, como está sucediendo en este momento. En buena medida favorecido por las condiciones de ejercicio de la medicina de familia, con importante sobrecarga laboral y excesiva burocracia, difíciles de conciliar con tiempo suficiente para la formación; lo que, en conjunto, aboca a la frustración profesional y a la búsqueda de nuevas salidas.
Formación y reconocimiento: la base de nuestra identidad
Un médico estético no es simplemente un “practicante de técnicas”, podría ser cualquiera, incluso un robot entrenado; de hecho, y gracias a la inteligencia artificial, es posible6. Ante todo, es una persona, licenciada en Medicina, con formación específica en esta disciplina mediante programas avalados, como másteres y títulos de formación continuada, como estándar de calidad. La implicación de la SEME y diversas universidades, junto con profesionales experimentados y de larga trayectoria en el ejercicio de la medicina estética, se ha consolidado un camino formativo riguroso que nos diferencia de otras profesiones no médicas que intentan ocupar nuestro espacio.
La medicina estética requiere habilidad, tiempo y dedicación para adquirir conocimiento y experiencia. Me preocupa de forma especial quien piensa que trabaja en el hospital y alguna tarde echa unas horitas, o quien realiza un máster porque va a ganar más y no quiere hacer guardias (Figura 1). Los que nos hemos dedicado por entero a esta profesión sabemos muy bien lo que es el día a día, la constante exigencia de los pacientes, los cambios en los modelos de tratamientos, que exigen formación permanente, la necesidad de cumplir con múltiples requisitos legales, como tener una unidad de medicina estética autorizada (U.48) y pagar legalmente tus impuestos.

El médico estético se supone que actúa sobre un paciente sano, pero cada vez son atendidos más pacientes, cuya edad avanzada y comorbilidades acompañantes, requieren de nuestros servicios. Eso significa que el médico estético debe actuar con el mismo rigor que en cualquier otra área de la medicina, integrando técnicas preventivas, regenerativas y reparadoras, y teniendo muy en cuenta los antecedentes, enfermedades concomitantes y riesgos asociados; su toma de decisiones clínicas ha de estar basada en la evidencia científica y protocolos de seguridad.
Un médico estético no vende tratamientos, indica tratamientos que mejor se ajustan a la historia clínica, al estado de salud y a las expectativas reales del paciente. Como afirman Atiyeh et al, es necesario “volver a Hipócrates, a los fundamentos de la medicina. Ser médico es lo más importante que un médico estético debería ser”7. Nuestra especialidad trabaja con algo muy íntimo: la imagen, la autoestima, el bienestar, pero también con la salud. Por eso, además de técnicas, el médico estético necesita: escuchar y comprender las motivaciones del paciente; decir no cuando un procedimiento no es indicado y, sobre todo, ejercer desde la ética, el respeto y la medicina basada en la evidencia.
El futuro que construimos
Hoy más que nunca, cuando la palabra “estético” se utiliza de manera ligera, es esencial reivindicar que médico estético es aquel médico formado, actualizado y responsable, miembro activo de sociedades científicas que velan por el rigor y la ética. Ser médico estético es mucho más que aplicar una técnica: es ser médico en el más pleno sentido, al servicio de la salud, la seguridad y la calidad de vida de nuestros pacientes.
Cuando miro hacia atrás, después de más de 40 años de ejercicio médico, comprendo que la medicina estética no ha sido solo una especialidad para mí, sino un compromiso vital. He visto cómo evolucionaban las técnicas, cómo crecían los conocimientos en fisiología del envejecimiento, cómo ciencia y tecnología nos permitían ofrecer resultados cada vez más seguros y naturales. Pero, por encima de todo, he sido testigo de lo que ocurre cuando un paciente recupera confianza en sí mismo: esa sonrisa, ese brillo en los ojos que ninguna técnica por sí sola puede lograr.
Hoy, al preguntarme de nuevo ¿quién es médico estético?, mi respuesta es sencilla: es aquel médico que, desde la experiencia y la formación continua, pone su tiempo, sus conocimientos y su humanidad al servicio de la belleza, la salud y la dignidad de cada persona. Yo creo en la medicina estética realizada por un médico estético.
Bibliografía
- Lorente Prieto E, Pérez González MdlL. ¿Por qué soy o quiero ser médico estético en España? Medicina Estética. 2025;84(3). https://doi.org/10.48158/MedicinaEstetica.084.03
- Barreto Alcedo L. La historia clínica en medicina estética. Su importancia en el diagnóstico precoz del cáncer. Medicina Estética. 2018;56(3):24‑28. https://doi.org/10.48158/MedicinaEstetica.056.03
- Zargaran D, Zargaran A, Terranova T, Khaledi H, Robinson A, Davies J, Weyrich T, Mosahebi A. Profiling UK injectable aesthetic practitioners: A national cohort analysis. J Plast Reconstr Aesthet Surg. 2023 Nov;86:150-154. https://doi.org/10.1016/j.bjps.2023.06.057
- Prasad P, Khair AB, Najib SM, Talab SI. A Review on the Expanding Role of Dentists in Facial Esthetics. J Pharm Bioallied Sci. 2024 Dec;16(Suppl 5):S4230-S4234. https://doi.org/10.4103/jpbs.jpbs_718_24
- Tribunal Supremo, Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección 4ª, Sentencia núm. 653/2021 de 10/05/2021.
- Alcolea López JM. La inteligencia artificial en medicina estética. Actualidad y perspectivas. Medicina Estética. 2024;80(3):7‑10. https://doi.org/10.48158/MedicinaEstetica.080.E
- Atiyeh BS, Rubeiz MT, Hayek SN. Aesthetic/Cosmetic surgery and ethical challenges. Aesthetic Plast Surg. 2008 Nov;32(6):829-39; discussion 840-1. https://doi.org/10.1007/s00266-008-9246-3

