Revista científica
de la Sociedad Española de Medicina Estética
Revista científica de la Sociedad Española de Medicina Estética

Ultrasonidos microfocalizados con visualización en alteraciones faciales secundarias a materiales de relleno:
caso clínico

Microfocused ultrasound with visualization for facial alterations secondary to dermal fillers: a case report

Autores

Introducción

El empleo repetido de materiales de relleno facial, en ocasiones de distinta naturaleza y administrados en diferentes planos y momentos, puede originar resultados estéticos no deseados, irregularidades persistentes y complicaciones de difícil interpretación clínica1‑4. Esta situación se hace especialmente compleja cuando el paciente desconoce parte de los productos recibidos o ha sido tratado sucesivamente por diferentes profesionales.

En estos escenarios, una anamnesis detallada y la ecografía cutánea son herramientas de especial interés para identificar la localización y extensión de los materiales, definir los planos afectados y orientar el diagnóstico diferencial entre depósitos de relleno y otros cambios tisulares5,6. La interpretación ecográfica debe, no obstante, mantenerse en términos de compatibilidad o probabilidad cuando no existe confirmación histológica o documentación precisa del producto inyectado.

Cuando el material identificado es ácido hialurónico (AH), la hialuronidasa constituye el tratamiento de referencia para su degradación, aunque la respuesta depende de la composición y las propiedades reológicas del producto y no existe una equivalencia simple entre el volumen de relleno y la dosis enzimática necesaria7‑11. La guía ecográfica puede facilitar una administración dirigida cuando persisten depósitos localizados.

Los ultrasonidos microfocalizados con visualización (microfocused ultrasound with visualization, MFU‑V) permiten depositar energía de forma focal en distintos planos tisulares y generar puntos de termocoagulación, habitualmente a profundidades de 1,5 a 4,5 mm. Su indicación principal se relaciona con el tensado y la remodelación cutánea, mediante fenómenos de desnaturalización de colágeno y posterior remodelación de la matriz extracelular12‑14.

La evidencia sobre la interacción entre ultrasonidos microfocalizados y materiales de relleno es todavía limitada. Un estudio clínico-patológico observó cierto grado de pérdida de AH cuando el tratamiento se aplicó en las primeras dos semanas tras la inyección, mientras que no demostró diferencias significativas cuando se realizó a los 28 días15. También se han comunicado casos aislados de mejoría de nódulos o granulomas relacionados con materiales bioestimuladores mediante ultrasonidos focalizados, aunque con protocolos heterogéneos y, en ocasiones, combinados con otras tecnologías16‑19.

El objetivo de este trabajo es describir los hallazgos ecográficos, la estrategia terapéutica individualizada con MFU‑V y la evolución clínica y ecográfica de una paciente con irregularidades faciales tras múltiples tratamientos con materiales de relleno. El caso se presenta como una observación clínica generadora de hipótesis y no como demostración de eficacia ni propuesta de un protocolo generalizable.

Caso clínico

Mujer de 41 años, sin antecedentes clínicos de interés, salvo los relacionados con los tratamientos de relleno recibidos. Consultó por irregularidades cutáneas que relacionaba con inyecciones de AH administradas entre enero y julio de 2023 en otra consulta médica. Durante la anamnesis aportó las etiquetas de los productos utilizados: Restylane® Vital Skinbooster 1 ml (enero de 2023), Restylane® Vital Light 1 ml (febrero de 2023) y Fillmed NCTF‑135 HA (marzo de 2023), aplicados, según refirió, en surcos órbitomalares y regiones palpebrales inferiores y laterales. En junio de 2023 fue tratada con Fillmed® Art Filler Fine Lines 1 ml en zonas perioculares y, en julio de 2023, con Fillmed® Art Filler Volume 1,2 ml en regiones malares.

En julio de 2024 fue tratada con hialuronidasa por disconformidad con los resultados obte­nidos, aunque desconocía el preparado y las cantidades empleadas. La paciente relacionaba temporalmente con este tratamiento la aparición de mayor hundimiento infraorbitario, asimetrías e irregularidades malares. Durante agosto de 2024 recibió nuevos tratamientos con AH y bioestimuladores de colágeno, cuyos productos y cantidades no pudo precisar.

En la exploración se observaron depresión bilateral de las regiones subpalpebrales e irregularidades cutáneas visibles y palpables en estas áreas y en las regiones malares, con mayor volumen en el lado izquierdo. La paciente manifestó su deseo de reducir las irregularidades y recuperar una apariencia facial más natural. Dado el desconocimiento parcial de los materiales empleados y de sus planos de implantación, se indicó la realización de un estudio ecográfico.

Estudio ecográfico

El estudio ecográfico inicial y los controles posteriores se realizaron con un equipo Sonosite MicroMaxx (Fujifilm Sonosite, Inc., Bothell, Washington, EE. UU.) provisto de un transductor multifrecuencia de 7‑15 MHz, en Clínica MonaSmile, Barcelona, España.

La exploración inicial, realizada en enero de 2025, mostró múltiples vacuolas hipoeco­génicas, algunas con ecos internos y refuerzo hiperecogénico periférico y posterior, de tamaño y distribución irregulares en distintos planos, compatibles con depósitos residuales de AH (Figura 1). Asimismo, se observaron pequeños focos intensamente hiperecogénicos distribuidos en dermis e hipodermis y aumento de la ecogenicidad del tejido subcutáneo, hallazgos sugestivos de material bioestimulador y cambios fibróticos asociados. Se identificaron también estructuras redondeadas y poco definidas compatibles con áreas de remodelación o fibrosis tisular que, en el contexto clínico, podrían relacionarse con los bioestimuladores referidos por la paciente (Figura 2).

Figura 1
Figura 1. Ecografías de las regiones suborbitarias. A) Lado derecho de la cara. Se identifican vacuolas hipoecoicas que se extienden desde la porción inferior de la dermis hacia la hipodermis; la de mayor tamaño presenta refuerzo hiperecogénico posterior y ecos internos, hallazgos compatibles con depósitos de AH (flechas). Las zonas mal delimitadas señaladas con círculos muestran un patrón ecográfico diferente al observado en los depósitos de AH y podrían corresponder a cambios tisulares relacionados con el empleo previo de un material bioestimulador. B) Lado izquierdo de la cara. Se aprecia una vacuola hipoecoica de mayor tamaño con refuerzo hiperecogénico posterior y signos indirectos de fibrosis perilesional. Las áreas de compactación de colágeno son menos evidentes. Las zonas mal delimitadas señaladas con círculos muestran un patrón ecográfico diferente al observado en los depósitos de AH y podrían corresponder a cambios tisulares secundarios al tratamiento previo con hidroxiapatita de calcio.
Figura 2
Figura 2. Ecografías de las regiones malares. A) Lado derecho de la cara. Se observan múltiples vacuolas hipoecoicas que se extienden desde la porción inferior de la dermis hasta el periostio; muchas presentan refuerzo hiperecogénico posterior, hallazgos compatibles con depósitos de AH (flechas). También se identifican áreas de mayor ecogenicidad y compactación tisular, compatibles con cambios tisulares relacionados con el empleo previo de un material bioestimulador. B) Lado izquierdo de la cara. Se observan vacuolas hipoecoicas de mayor tamaño con signos indirectos de fibrosis perilesional. Las áreas de compactación de colágeno son menos evidentes. Las zonas mal delimitadas señaladas con círculos podrían corresponder a cambios tisulares secundarios al tratamiento previo con hidroxiapatita de calcio.

Tras valorar los hallazgos y las alternativas terapéuticas, se propuso realizar tres sesiones de tratamiento con MFU‑V, individualizando la profundidad de aplicación según la localización ecográfica de las alteraciones, con el objetivo de intentar reducir las irregularidades tisulares y mejorar la textura y la simetría facial.

Equipo y técnica de tratamiento

Se empleó un sistema Ultherapy® PRIME (Ulthera, Inc., Mesa, Arizona, EE. UU.) con visuali­zación ecográfica en tiempo real. La selección de los transductores y de las profundidades focales se realizó en función de la localización ecográfica de las vacuolas y de las altera­ciones tisulares observadas, con comprobación adicional mediante el ecógrafo externo descrito12,20.

Las líneas de tratamiento se orientaron siguiendo la disposición de los septos de retención malar, con especial precaución para no dirigir la energía hacia el globo ocular y para evitar estructuras neurovasculares identificables. La entrega de energía se realizó sin superponer puntos de tratamiento.

En la región suborbitaria se utilizó el transductor DS10‑1,5 (10 MHz; profundidad focal de 1,5 mm), con una energía de 0,2 J por punto de termocoagulación. Por debajo del septo órbitomalar se empleó el transductor DS7‑3 (7 MHz; profundidad focal de 3,0 mm), con 0,45 J por punto. En la zona de transición malar y geniana se utilizó el transductor DS4‑4,5 (4 MHz; profundidad focal de 4,5 mm), con una energía de 1,2 J por punto, mediante trazados paralelos en sentido craneocaudal (Tabla I).

Tabla I
Tabla I. Parámetros empleados según la región tratada: transductor DS10‑1,5 (10 MHz; 1,5 mm; 0,2 J por punto) en región suborbitaria; DS7‑3 (7 MHz; 3,0 mm; 0,45 J por punto) por debajo del septo órbitomalar; y DS4‑4,5 (4 MHz; 4,5 mm; 1,2 J por punto) en la transición malar y geniana.

Se realizaron tres sesiones de tratamiento, separadas por intervalos aproximados de 6‑8 semanas, entre febrero y julio de 2025. Se efectuaron controles clínicos dos semanas después de cada sesión y controles ecográficos seriados, incluyendo exploración antes de la segunda sesión y seguimientos en septiembre de 2025 y marzo de 2026. La paciente otorgó consentimiento informado específico para el tratamiento descrito y para la utilización de los datos clínicos e imágenes con fines científicos y docentes.

Resultados

La evolución clínica y ecográfica mostró una mejoría progresiva. En los controles seriados se observó disminución del número y tamaño de las vacuolas compatibles con AH, junto con reducción de la ecogenicidad del tejido subcutáneo y una organización septal más regular (Figura 3). Estos cambios fueron paralelos a la atenuación de las irregularidades visibles y palpables y a la mejoría del contorno facial (Figura 4).

Figura 3
Figura 3. Ecografías de las regiones malares obtenidas después de la primera sesión de tratamiento con MFU‑V. A) Lado derecho de la cara. Se aprecia una disminución del número y tamaño de las vacuolas. Persisten pequeñas áreas aisladas de mayor ecogenicidad y compactación tisular, compatibles con cambios tisulares relacionados con el empleo previo de un material bioestimulador (círculos). B) Lado izquierdo de la cara. También es notoria la disminución de vacuolas. Las áreas de compactación de colágeno son menos evidentes. En ambas ecografías pueden apreciarse pequeños focos hiperecogénicos puntiformes, sugestivos de material bioestimulador residual (triángulos).
Figura 4
Figura 4. Ecografías de las regiones malares obtenidas en el último control (marzo 2026). A) Lado derecho de la cara. Apenas se aprecian vacuolas. Disminución de áreas aisladas de mayor ecogenicidad y compactación tisular, compatibles con áreas de remodelado tisular y neoformación de colágeno. B) Lado izquierdo de la cara. Se observa mayor disminución de vacuolas. Las áreas de compactación de colágeno no son tan evidentes. Las pequeñas áreas puntiformes, que podrían corresponder a pequeños depósitos residuales de hidroxiapatita de calcio, han disminuido en cantidad. No obstante, persiste una pequeña vacuola hipoecoica (flecha), situada a más profundidad de la que pueden alcanzar los ultrasonidos.

En septiembre de 2025 la mayoría de las alteraciones superficiales ya no eran apreciables a la inspección ni a la palpación. En el último control ecográfico, realizado en marzo de 2026, se objetivó una mejoría adicional respecto a los controles previos, con persistencia de una única vacuola profunda en la región malar inferior izquierda. La paciente manifestó elevada satisfacción con el resultado alcanzado (Figura 5).

Figura 5
Figura 5. Evolución clínica seriada durante el tratamiento MFU‑V. A) Evaluación basal: imágenes previas al inicio del tratamiento. Se observan irregularidades del contorno facial medio, con depresión de la región infraorbitaria y órbitomalar, pérdida de uniformidad en la transición párpado-mejilla y discreta asimetría del volumen malar. Asimismo, se aprecia una distribución heterogénea de los volúmenes faciales, compatible con los antecedentes de múltiples tratamientos mediante materiales de relleno y la aplicación de hialuronidasa. B) Control previo a la tercera sesión: se evidencia una mejoría parcial de las irregularidades previamente observadas, con mayor homogeneidad de la región infraorbitaria y reducción de las diferencias de relieve entre ambos lados de la cara. La transición entre las regiones palpebral inferior y malar muestra una apariencia más regular respecto a la evaluación basal. C) Control realizado dos meses después de la última sesión: se observa una mejor integración de las unidades estéticas periorbitaria y malar, con disminución adicional de las irregularidades del contorno y mayor uniformidad de los volúmenes faciales. La superficie cutánea presenta un aspecto más regular y armónico en las tres proyecciones analizadas, sin evidenciarse nuevas irregularidades ni signos clínicos de empeoramiento durante el periodo de seguimiento. La evolución clínica fue concordante con los cambios observados en los controles ecográficos seriados, caracterizados por una reducción progresiva de las alteraciones detectadas en la exploración inicial.

Discusión

La coexistencia de materiales de relleno de diferente composición, reología y tiempo de permanencia puede generar patrones clínicos y ecográficos complejos1‑6. En esta paciente existía documentación de varios preparados de AH administrados en 2023, pero los productos empleados en 2024 eran desconocidos. Por este motivo, la identificación ecográfica de las alteraciones correspondientes a bioestimuladores debe considerarse sugestiva y no diagnóstica, especialmente en ausencia de confirmación histológica16,17.

La hialuronidasa sigue siendo el tratamiento de referencia para los depósitos de AH7‑11. En este caso no puede establecerse que el hundimiento infraorbitario fuera causado directa­mente por la hialuronidasa, ya que la paciente había recibido múltiples procedimientos y no se disponía de información sobre el preparado, dosis o técnica empleados. Por ello, resulta más adecuado considerar que la depresión subpalpebral apareció temporalmente tras el tratamiento enzimático, sin atribuirle una causalidad demostrada.

Durante el seguimiento posterior a los MFU‑V se observó una reducción progresiva de las vacuolas compatibles con AH. El estudio clínico-patológico de Vachiramon et al mostró pérdida parcial de AH cuando los ultrasonidos microfocalizados se aplicaron una hora o 14 días después de la inyección, mientras que no se observaron diferencias estadísticamente significativas cuando se aplicaron a los 28 días15. Estos resultados proporcionan una base biológica de interés, pero no pueden extrapolarse directamente al presente caso, en el que los materiales habían sido implantados meses antes y no se realizó confirmación histológica. Por tanto, no es posible afirmar que los MFU‑V produjeran una degradación directa del AH.

En relación con los bioestimuladores de colágeno, pueden presentarse nódulos y granulomas por reacción a cuerpo extraño16. La ecografía de alta frecuencia contribuye a diferenciar depósitos nodulares de granulomas, aunque la correlación histológica sigue siendo el patrón de confirmación17. Se han comunicado mejorías de granulomas o nódulos asociados a materiales de relleno mediante ultrasonidos focalizados, tanto combinados con resonancia molecular cuántica (Quantum Molecular Resonance, QMR) como mediante ultrasonidos focalizados de alta intensidad utilizados de forma aislada18,19. La evidencia, sin embargo, se limita a casos clínicos y no permite establecer indicaciones ni parámetros terapéuticos estandarizados.

Los cambios observados en la ecogenicidad y en la organización septal son compatibles con un proceso de remodelación tisular. Los MFU‑V inducen desnaturalización focal del colágeno y una respuesta reparativa posterior con remodelación de colágeno, elastina y matriz extra­celular12‑14. Aunque este mecanismo puede contribuir a explicar la mejoría de la calidad tisular observada, en un único caso no es posible separar el efecto específico del tratamien­to de la evolución natural de los materiales ni de los procedimientos previamente realizados.

Debe señalarse una consideración relevante de seguridad y de interpretación del caso. Las instrucciones de uso del sistema Ulthera indican que el dispositivo no ha sido evaluado sobre diversos materiales y que no se recomienda el tratamiento directamente sobre áreas con rellenos dérmicos; asimismo, recomiendan evitar ojos, párpados, interior del reborde orbitario, grandes vasos y nervios20. En consecuencia, la aplicación descrita constituye una utilización no establecida para el tratamiento de alteraciones secundarias a materiales de relleno y no debe interpretarse como recomendación de uso rutinario. La selección de planos mediante visualización ecográfica y la individualización de parámetros fueron elementos esenciales en la estrategia seguida en esta paciente.

La tolerancia fue aceptable, aunque dependió del transductor utilizado. La paciente cuantificó el dolor entre 4 y 5 puntos sobre una escala visual analógica de 10 puntos con los transductores DS7‑3 y DS4‑4,5, y entre 2 y 3 puntos con el DS10‑1,5. La mayor molestia con los primeros podría relacionarse con la mayor profundidad focal y la energía empleada.

Un aspecto destacable fue el seguimiento ecográfico seriado. La ecografía permitió no solo orientar el diagnóstico inicial y seleccionar los planos de tratamiento, sino también documentar objetivamente la evolución de las vacuolas, la ecogenicidad subcutánea y la arquitectura septal. Esta correlación clínica y ecográfica constituye uno de los principales elementos de interés del caso.

Las principales limitaciones son las inherentes a una observación única, la ausencia de confirmación histológica, el desconocimiento de parte de los materiales administrados previamente, la falta de cuantificación volumétrica de las vacuolas y la imposibilidad de excluir cambios espontáneos o relacionados con tratamientos previos. Tampoco puede establecerse una relación causal entre los MFU‑V y la evolución ecográfica observada. Serán necesarios estudios prospectivos, con protocolos definidos y parámetros ecográficos cuantificables, para evaluar la seguridad y la eventual utilidad de esta estrategia.

Conclusiones

En el caso presentado, la ecografía fue fundamental para identificar y localizar alteraciones compatibles con materiales de relleno y para documentar su evolución durante el seguimiento.

El tratamiento individualizado con MFU‑V se asoció con atenuación progresiva de las irregularidades cutáneas, mejoría del hundimiento subpalpebral y del contorno facial, junto con cambios ecográficos favorables y elevada satisfacción de la paciente.

Estos hallazgos deben interpretarse como una observación clínica generadora de hipótesis, ya que no permiten establecer eficacia, mecanismo de acción ni un protocolo terapéutico generalizable.

Declaración

Conflicto de intereses. Los autores declaran no tener ningún tipo de conflicto de intereses.

Uso de inteligencia artificial. Se utilizó ChatGPT (OpenAI) como apoyo para la revisión lingüística y editorial del manuscrito. Los autores revisaron y verificaron el contenido resultante y mantienen la responsabilidad sobre la exactitud, integridad y correcta atribución de la información presentada.

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