Revista científica
de la Sociedad Española de Medicina Estética
Revista científica de la Sociedad Española de Medicina Estética

Técnicas de medicina estética
para la feminización facial
en pacientes transgénero:
revisión narrativa estructurada

Aesthetic Medicine Techniques for Facial Feminization
in Transgender Patients:
A Structured Narrative Review

Autores

Introducción

En los últimos años, la creciente conciencia social y los avances legales han dado mayor visibilidad a la comunidad transgénero, así como a los desafíos que enfrenta. Se estima que aproximadamente el 0,6% de la población de 13 años o más en Estados Unidos se identifica como transgénero1. A pesar de la existencia de sistemas públicos y universales de atención sanitaria en algunos países, las personas transgénero continúan experimentando significativas disparidades sociales, incluyendo estigmatización, marginación económica y falta de conocimiento entre los profesionales de la salud sobre sus necesidades específicas durante la transición de género2.

Según la literatura, cuando se pregunta a mujeres transgénero qué región corporal priorizarían para la transición —⁠asumiendo que el costo no es un factor limitante⁠— la región más comúnmente elegida es la cara, por delante del pecho y los genitales3. El alto costo de los procedimientos de feminización facial, tanto quirúrgicos como no quirúrgicos, a menudo lleva a pacientes con recursos limitados a buscar tratamiento con proveedores no calificados utilizando materiales inseguros, lo que puede resultar en complicaciones graves para la salud, incluyendo resultados fatales2.

La medicina estética juega un papel cada vez más importante en la transición de género, sirviendo como un valioso complemento a la terapia hormonal, el apoyo psicológico y las intervenciones quirúrgicas eventuales2. Es particularmente relevante para pacientes que aún no han completado la terapia hormonal, que no son candidatos a cirugía, que no pueden costearse procedimientos quirúrgicos o que están indecisos respecto a la cirugía, pero desean explorar opciones estéticas menos definitivas como parte de su proceso progresivo de afirmación facial4. Además, el ideal de belleza para una paciente transgénero puede diferir del de una mujer cisgénero, planteando un desafío adicional a los médicos estéticos para cumplir expectativas y entregar resultados que afirmen la identidad de género de cada individuo2.

Por lo tanto, el objetivo de este estudio es revisar la evidencia disponible sobre procedimien­tos estéticos no quirúrgicos utilizados en la feminización facial. También buscamos catego­rizar las técnicas disponibles para la afirmación de género facial, proponer combinaciones terapéuticas basadas en la expresión de género individual y sugerir técnicas de comple­mento o retoque a procedimientos quirúrgicos previos basadas en la literatura revisada.

Materiales y método

Figura 1
Figura 1. Diagrama de flujo de la búsqueda realizada.

Se realizó una revisión narrativa estructurada de la literatura utilizando la base de datos PubMed entre febrero y abril de 2024. La estrategia de búsqueda incluyó las palabras clave "facial feminization" y "transgender". Los criterios de inclusión fueron: estudios originales que abordaran técnicas de feminización facial no quirúrgicas y artículos centrados en la población transgénero. Los criterios de exclusión incluyeron: estudios no disponibles en texto completo, artículos centrados exclusivamente en intervenciones quirúrgicas, publicaciones no relacionadas específicamente con la comunidad transgénero.

La investigación bibliográfica inicial arrojó 210 artículos potencialmente relevantes. Tras aplicar los criterios de exclusión, el número de estudios elegibles se redujo a 9. De estos, 6 cumplieron los criterios de inclusión por centrarse específicamente en técnicas de medicina estética en la feminización facial transgénero; se incorporó además un artículo adicional sobre preferencias estéticas faciales en personas transgénero (Figura 1).

Resultados

Los siete artículos incluidos abordan técnicas de medicina estética para la feminización facial en mujeres transgénero, organizadas por región anatómica facial. A continuación, se sintetizan los hallazgos según los tercios faciales.

Tercio superior facial

El tercio superior de la cara incluye estructuras anatómicas altamente definidoras del género, particularmente la línea del cabello, el arco supraorbitario y la posición de las cejas (Figura 2). Las mujeres transgénero típicamente buscan características como una frente suave y convexa, línea de implantación del cabello más baja, arcos supraorbitarios sutiles y cejas más altas y arqueadas5,6. Un estudio reciente sobre preferencias de pacientes transgénero incluso sugirió una tendencia hacia la feminización más acentuada de la región nasofrontal, incluyendo acentuación de la curvatura de la frente y reducción de la prominencia glabelar7.

Figura 2
Figura 2. Posibilidades de actuación a nivel del tercio superior de cara y productos aconsejados según zonas anatómicas.

Frente

Se ha descrito el uso de rellenos dérmicos para suavizar el contorno del hueso frontal y los rebordes supraorbitarios5. Las inyecciones se realizan en el plano supraperióstico para minimizar el riesgo intravascular. Aunque se ha mencionado la aspiración previa como medida de precaución, su utilidad como técnica de seguridad vascular es actualmente controvertida en la literatura5. Entre los productos empleados se han descrito rellenos de ácido hialurónico (AH) viscoso y cohesivo aplicados con cánula 25G, o hidroxiapatita de calcio (HaCa) diluida, en relación 1:1 y cánula de 22G; aunque este uso está fuera de indicación aprobada (off‑label)2.

Las arrugas horizontales pueden tratarse con toxina botulínica tipo A (TBA), opción bien documentada para las arrugas dinámicas2. Según diversas series clínicas, las mujeres transgénero pueden requerir dosis superiores a las habituales dado el mayor volumen y potencia muscular1‑6.

Cejas

La elevación y feminización de las cejas puede lograrse inyectando AH lateralmente, evitando el borde supraorbitario. Mejoras adicionales pueden incluir depilación selectiva, técnicas de maquillaje semipermanente (microblading) o trasplante de cabello, dependiendo de la anatomía de base y objetivos del paciente5. Optimizar el arco ciliar y abrir la mirada requiere de la aplicación de TBA, siendo aconsejable el tratamiento conjunto del complejo glabelar, porción lateral del m. orbicular y m. frontal1‑5.

Región temporal

La concavidad temporal puede tratarse aplicando rellenos en las fosas temporales. Cuando se trata de AH es aconsejable emplear productos con alta G', destinados a mantener la forma y resistir la posible deformación. Otra opción es emplear HaCa diluida (off‑label)5. En cualquiera de las opciones, las inyecciones se realizarán en el plano subgaleal, usando una cánula introducida desde la línea de fusión temporal, evitando la arteria temporal superficial. Los volúmenes habitualmente empleados oscilan entre 1 y 2 ml para cada fosa temporal. La correcta localización en el plano subgaleal puede verificarse por la resistencia característica que ofrece dicho plano al avance de la cánula1‑5.

Línea del cabello

La feminización de la línea del cabello se logra principalmente mediante trasplante capilar. La terapia hormonal ralentiza la pérdida de cabello, pero algunos estudios han señalado que la realización simultánea de remodelación frontal con cirugía, mediante abordaje coronal puede reducir significativamente la supervivencia de los injertos capilares, con tasas de prendimiento hasta un 60% inferiores respecto a procedimientos realizados en tiempos separados4.

Tercio medio facial

El tercio medio de la cara es particularmente relevante en la percepción de género debido a su posición central y relevancia estructural (Figura 3). Las características femeninas en esta región incluyen pómulos prominentes proyectados en el plano anterior o discretamente anterolateral, base nasal más estrecha, dorso nasal cóncavo, punta nasal elevada y ángulo nasolabial más obtuso5‑7. Típicamente, se buscará que la distancia bicigomática excede a la distancia bigonial, contribuyendo a que el contorno facial femenino adquiera la forma clásica de corazón. Aunque hay datos limitados sobre preferencias explícitas de pacientes transgénero para esta región, las tendencias observadas sugieren una inclinación hacia la feminización más acentuada de estos rasgos1,4‑7.

Figura 3
Figura 3. En el tercio medio de la cara es adecuada la actuación con productos destinados a resaltar los rasgos comúnmente femeninos en zonas y estructuras determinadas.

Región cigomático-malar

Se ha descrito que la mejora de volumen en el área malar puede contribuir a un perfil facial más feminizado. Los rellenos dérmicos aconsejados con esta finalidad son: AH de alta G' y HaCa. No obstante. la evidencia disponible procede principalmente de series clínicas de tamaño limitado1,2,5. Se ha descrito la conveniencia de un abordaje por planos: supraperióstico para lograr una elevación estructural, subcutáneo (dentro de los paquetes grasos) y subdérmico destinado a refinar el contorno. Los tratamientos se aplican habitualmente con cánula 22G1‑5.

Nariz

La nariz es una estructura compleja para feminizar de manera no quirúrgica; por esto, la rinoplastia quirúrgica sigue siendo el método preferido para lograr cambios significativos. No conviene olvidar que la nariz representa una de las zonas de mayor riesgo de complicaciones embólicas en secundarias a la práctica de técnicas de rinomodelación en medicina estética. Por tanto, cualquier procedimiento de relleno nasal debe realizarse con especial precaución y únicamente por profesionales con amplia experiencia en esta región anatómica5. Sin embargo, ciertos refinamientos pueden realizarse con AH, como puede ser el camuflaje de la giba dorsal; aunque la aplicación de AH a lo largo del dorso nasal no es una técnica específica para la feminización1,5. La feminización de la punta nasal puede intentarse con rellenos de AH de alta G' que, cuando son aplicados en la fosa piriforme, punta y unión nasolabial, ayudan a aumentar el ángulo nasolabial para obtener una abertura de 105‑110° más congruente con los rasgos femeninos1,2.

Región orbitaria

La feminización de la región orbitaria se centra en crear una mirada más amplia y abierta, como ya se ha comentado en la sección del tercio superior. Sin embargo, una mejora adicional se ha descrito cuando la TBA se emplea intradérmicamente a lo largo de la línea pupilar, 1‑2 mm por debajo de la línea de pestañas. Esto relaja el músculo orbicular del ojo y abre ligeramente la fisura palpebral, aunque la técnica debe realizarse cuando se tiene experiencia suficiente, aplicando pocas unidades, y recordando que es una indicación fuera de ficha técnica (off‑label)1.

Tercio inferior facial

El tercio inferior de la cara juega un papel crítico en la percepción de género, particularmente debido a la forma de la línea mandibular, mentón y labios; además de la presencia o ausencia de vello facial. En mujeres cisgénero, esta región es típicamente más pequeña y suave en comparación con los tercios medio y superior (Figura 4). Las características femeninas clave incluyen una distancia bigonial menor, definición reducida del ángulo mandibular, músculos maseteros menos prominentes, mentón redondeado y menos proyectado, y labios más llenos y definidos5‑7. La eliminación del vello facial también es crucial en el proceso de feminización.

Figura 4
Figura 4. El tercio inferior de la cara requiere especial atención para resaltar los rasgos femeninos en esta zona. Las inyecciones de AH y TBA contribuyen especialmente a armonizar el conjunto de la cara.

Mandíbula y mentón

Las características mandibulares masculinas, como ángulos mandibulares anchos y maseteros prominentes, son desafiantes para feminizar usando sólo técnicas no quirúrgicas. En tales casos, la cirugía sigue siendo la opción más efectiva. Sin embargo, en casos de masculinización leve a moderada, las inyecciones de TBA en los músculos maseteros pueden proporcionar una reducción gradual en la distancia bigonial induciendo atrofia muscular5,6. Las dosis típicas oscilan entre 20 y 56 unidades por lado, administradas en tres puntos dentro del vientre muscular1. Para refinamiento del contorno facial, la HaCa (en indicación off‑label) se ha descrito que puede aplicarse a lo largo de la base mandibular para suavizar los ángulos2. En los casos de poca proyección del mentón, los rellenos de AH de alta densidad pueden inyectarse en el pogonion en un bolo supraperióstico único1,5. A su vez, en algunas series de casos, la TBA se ha inyectado en el músculo mentoniano para reducir la proyección del mentón2,5.

Labios

La feminización labial se centra en aumentar el volumen, redefinir contornos y acortar el labio superior5. Se ha empleado AH de baja viscosidad para la definición de los bordes labiales, y AH de alta viscosidad y G' para la voluminización1,4,5. Las inyecciones se realizan típicamente con una aguja 30G, con depósitos retrógrados submucosos de 0,05‑0,1 ml, superficiales al músculo orbicular. La proporción estética frecuentemente descrita es 1:1,6 entre el labio superior e inferior1. La TBA también se ha descrito para inducir la eversión labial, aunque los efectos quedan limitados por las cantidades discretas que deben emplearse5.

Vello facial

La eliminación del vello facial es con frecuencia la primera intervención estética solicitada por mujeres transgénero3,5. Las opciones incluyen depilación láser (Nd:YAG, diodo o alejandrita) o por medio de fuentes de luz pulsada intensa; siendo otra modalidad la electrólisis, que sigue siendo el estándar de oro para la eliminación permanente, especialmente en áreas con vello claro o fino, ya que no hay cromóforo suficiente para que los láseres actúen eficazmente5.

Discusión

Los pacientes con protuberancia frontal pronunciada deben ser informados sobre el efecto limitado que puede conseguirse solo con materiales de relleno, ya que puede ser más adecuado realizar un tratamiento quirúrgico (mediantes técnicas de frontoplastia); aunque estos detalles escapan de los propósitos de esta revisión.

El tercio medio facial se adecúa más a las intervenciones con rellenos cuando se trata de proyecciones malares o de suavizar perfiles masculinos, en estos casos la aplicación de AH de alta densidad y reticulación resulta adecuado4‑6. Sin embargo, la feminización de la nariz suele requerir de rinoplastia y no de remodelación si presenta características óseas y/o cartilaginosas de acusados rasgos masculinos.

Muchas mujeres transgénero buscan proporciones femeninas clásicas, aunque las preferencias individuales varían de forma importante. Por lo tanto, un abordaje personalizado es esencial, guiado por la comunicación fluida médico-paciente durante la evaluación inicial6. Igualmente, es aconsejable proceder con cautela y valorar cada sesión de tratamiento, así como la percepción del paciente a medida que se avanza en su feminización.

La principal limitación de esta revisión es el escaso número de estudios disponibles que aborden específicamente las técnicas de medicina estética en la feminización facial transgénero: únicamente siete artículos cumplieron los criterios de inclusión, con marcada heterogeneidad metodológica y ausencia de estudios comparativos controlados. El seguimiento en la mayoría de las series clínicas revisadas es corto y los resultados se miden de forma predominantemente subjetiva. Estos factores contribuyen también a limitar la generalización de las conclusiones y subrayan la necesidad de realizar más investigación y de mayor calidad metodológica en este campo emergente.

Conclusiones

La medicina estética ofrece una amplia gama de técnicas de feminización con resultados favorables, además de un perfil de seguridad aceptable y más accesibles económicamente para la feminización facial en mujeres transgénero.

Las técnicas exclusivamente médicas presentan un potencial más limitado en ciertas áreas anatómicas, como la mandíbula o la nariz; áreas en que los tratamientos quirúrgicos han demostrado proporcionar resultados satisfactorios en estos casos. Sin embargo, los tratamientos médicos representan un buen complemento en el proceso de transición de género.

Es esencial que los profesionales de la medicina estética estén bien capacitados en estas técnicas, así como su contribución y comunicación de resultados dada la necesidad de estudios de mayor calidad científica para establecer guías basadas en la evidencia.

Declaración

Los autores declaran que no reciben apoyo financiero, económico, ni de otro tipo que pudiera influir en los resultados o la interpretación de este trabajo. Asimismo, manifiestan no tener conflictos de intereses relacionados con el contenido del manuscrito.
ChatGPT (GPT‑4-turbo) para generar imágenes de rostros en las figuras 2, 3 y 4. Esta herramienta, desarrollada por OpenAI, nos ayudó a crear un esquema visual de los tratamientos propuestos.

Bibliografía

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