Revista científica
de la Sociedad Española de Medicina Estética
Revista científica de la Sociedad Española de Medicina Estética

Radiofrecuencia monopolar capacitiva/resistiva de 0,5 MHz
en celulitis

Monopolar capacitive/resistive radiofrequency
at 0.5 MHz for cellulite

Autor

Introducción

La celulitis es una dermopaniculopatía de evolución edematofibrosa (DEF) que se observa a partir de la menarquia en más del 95% de la población femenina1. Diferentes factores predisponentes, determinantes y desencadenantes, en muchos casos sistémicos, influyen y favorecen el desarrollo de este trastorno local en la dermis e hipodermis. Dicha alteración local se traduce en compromiso de la microcirculación cutánea, edema del espacio extracelular subdérmico, hipertrofia e hiperplasia fibrosa y formación de micro y macronódulos en la grasa superficial. Éstas conforman la tétrada característica de esta patología estética2,3.

Las diferentes formas clínicas que se presentan en la celulitis, según el autor4 son: 1) adiposa, 2) infiltrativa, 3) fibrosa, 4) hipotónica y 5) mixta.

Celulitis adiposa

Es de aparición muy variable, puede hacerse visible desde los 15 años, pero es frecuente observarla por primera vez cerca de los 30 años. Las zonas más afectadas suelen ser los muslos en su totalidad, interesa a la zona trocantérea, crural interna, cara anterior y posterior del muslo, además del glúteo. Es una forma clínica regional con exceso graso homogéneamente distribuido, aunque la zona más comprometida sea la trocantérea. Las irregularidades que la identifican son profundas y numerosas casi desde el comienzo de la afección. Ésta es la forma clínica más voluminosa de todas y no es frecuente el dolor espontáneo o el provocado. La imagen es la de muslos “gordos” e irregulares.

Celulitis infiltrativa

Aparece entre los 30 y los 40 años. Son pocos los casos en que se pone de manifiesto antes de la tercera década. Es un tipo de celulitis regional que afecta al muslo en su totalidad y también a rodilla, pierna y tobillos. Se observan habitualmente irregularidades poco profundas y las depresiones son menos redondas, más alargadas y menos numerosa, a diferencia de lo que ocurre en las otras formas clínicas. Es de volumen moderado pero importante. Se suelen asociar con patología flebolinfática como varices, telangiectasias y linfedema. En general, las pacientes que la padecen relatan dolores espontáneos. La imagen es la de un miembro inferior “hinchado” con los diámetros aumentados, tanto del muslo como de la pierna, siendo notable al aumento en la pierna, que otorga una imagen en “columna”. Podría corresponderse con lipedema.

Celulitis fibrosa

Es frecuente que se presente en mujeres de 20 a 30 años. Es una forma clínica circunscrita a la zona trocantérea alta y los glúteos. Las irregularidades son numerosas y profundas. Suele presentar episodios dolorosos inconstantes a la presión de la zona o después de un leve trauma. No es una forma clínica voluminosa y en general se presenta en mujeres delgadas con una imagen de pequeño abultamiento en la cara externa de los muslos. Habitualmente semeja la “joroba de un dromedario”.

Celulitis hipotónica

Se presenta por lo general entre los 35 y los 45 años. Es otra forma clínica circunscrita que se observa en la zona trocantérea baja y ocasionalmente en glúteos. La imagen es de trocánteres caídos cuando afecta únicamente a la cara externa de los muslos. Cuando interesa a los glúteos, éstos se ven como pesados y caídos. Da la imagen en “joroba de camello” porque están remarcados y aumentados los contornos trocantéreos y de las caderas. Este abultamiento circunscrito es frecuentemente moderado. Las irregularidades son poco profundas y en baja cantidad. Se suele acompañar de estrías cutáneas, aunque no es frecuente el dolor espontáneo, ni provocado.

Celulitis mixta

Es una forma clínica híbrida, producto de mezcla de dos de las otras formas clínicas, que están representadas en distintas proporciones. Es una celulitis muchas veces difícil de encuadrar. Así, puede verse una celulitis adiposa-fibrosa o una infiltrativa-fibrosa o una adiposa-hipotónica, por dar algunos ejemplos. La única combinación que no es posible es la fibrosa con la hipotónica. En relación con la terapéutica, deberá tener un abordaje general y otro local dirigido a mejorar los parámetros microcirculatorios alterados, el edema, la fibrosis y la adiposis que se observan, con mayor o menor compromiso, en todas las formas clínicas.

Radiofrecuencia monopolar capacitiva/resistiva de 0,5 MHz

La RFM es una técnica electroterápica basada es la transformación de una energía de alta frecuencia relativa (0,5 MHz) en temperatura interna en el interior de nuestro organismo. Cada célula del tejido capta parcialmente esta energía y la transforma en temperatura con un gradiente decreciente del interior al exterior. Es el efecto contrario al que se aprecia con la aplicación de cualquier otra radiación térmica externa5. Cuando esta energía o corriente atraviesa los tejidos vivos, que poseen una impedancia (ohmios), se produce un aumento en la diferencia de potencial (voltios) y se traduce en la consiguiente potencia (vatios), que induce un importante incremento térmico interno.

La RFM capacitiva/resistiva se basa en la utilización sucesiva de dos técnicas, primero la capacitiva, seguida por la resistiva. La denominación “capacitiva” se debe a que la mecánica de su funcionamiento se asimila a la de un condensador, formado por dos placas metálicas separadas por un dieléctrico. La capacidad del condensador estará determinada por dos factores:

  1. La superficie total de ambas partes metálicas; no su grosor.
  2. La separación de ambas placas metálicas; a menor separación, mayor capacidad y viceversa.

En la técnica capacitiva el electrodo que se utiliza está cubierto por un material aislante de poliamida. Este electrodo es el activo y corresponde con la primera placa de este. La segunda es el propio tejido cutáneo, mientras que el dieléctrico está constituido por el material aislante del electrodo. El circuito se cierra con un segundo electrodo conocido como neutro o de retorno. La energía y su posterior traducción en temperatura conlleva un proceso secuencial que podemos resumir en tres fases:

  1. Introducción, profundización y transformación de la energía.
  2. Aumento de la temperatura y ascensión a la superficie.
  3. Transmisión de la temperatura al electrodo.

La segunda técnica es la resistiva. En este caso, el electrodo que se utiliza no está aislado y esto hace que la transferencia de la corriente a los tejidos se realice con menor dispersión de la temperatura y a mayor profundidad.

Con ambas técnicas se utiliza una placa neutra de gran superficie y un electrodo que, como se ha referido, puede ser aislado o no, y de menor tamaño, es decir, tienen superficies asimétricas. En ambos casos la diferencia de dimensiones es de fundamental importancia para la transmisión de la corriente de radiofrecuencia.

El mecanismo de acción, sin embargo, no puede ni debe explicarse únicamente en base a las acciones térmicas, propias de los sistemas clásicos de hipertermia. De hecho, la RFM no se contraindica en situaciones en las que no se recomienda la aplicación de aquellos. La corriente de radiofrecuencia, además, posee un mecanismo independiente de la temperatura, interactuando con distintos procesos bioquímicos y enzimáticos celulares al tiempo que su acción a nivel del movimiento iónico a través de la membrana celular y de los orgánulos intracitoplasmáticos permite equilibrar su potencial eléctrico6.

Los efectos biológicos inducidos por la RFM pueden resumirse en las siguientes acciones:

  1. Vasodilatación arterial. Incrementa la disponibilidad de oxígeno a nivel tisular.
  2. Incremento del drenaje venoso y reducción del edema.
  3. Mayor permeabilidad de la membrana celular.
  4. Aceleración de procesos reparadores celulares.
  5. Acción lipolítica.
  6. Restauración del potencial eléctrico celular.
  7. Activación de la neocolagénesis.

Materiales y método

En Pinto Institute de Buenos Aires se llevó a cabo un protocolo de estudio en 20 pacientes de sexo femenino, con rango de edad comprendido entre 20 y 45 años, media de 34 años. El objetivo fue evaluar las variaciones que se produjeron en: a) circunferencias corporales, b) espesor del tejido adiposo, y c) analítica en sangre, como consecuencia del efecto lipolítico provocado por la utilización de un equipo de diatermia por RFM de 0,5 MHz en el tratamiento de la celulitis. El equipo utilizado fue el CRet System® modelo MD308 (Indiba S.A., Barcelona, España).

Criterio de selección de los pacientes: mujeres de 20 a 45 años, con un IMC entre 20 y 25 y con celulitis en estadio III1. Los criterios de exclusión fueron: embarazo; marcapasos; patologías sistémicas, autoinmunes o dermatológicas; diabetes; hipotiroidismo; perimenopausia o menopausia; sobrepeso ponderal (IMC superior a 25), o consumo de anticonceptivos hormonales durante la realización del estudio.

A todas las pacientes se les realizó tratamiento de 20 sesiones. Las primeras cinco a razón de una sesión diaria, y las quince restantes con una pauta de aplicación de 2 por semana. Las pacientes recibieron 7 minutos de transferencia capacitiva y 13 minutos de resistiva en cada muslo y glúteo. La aplicación se efectuó situando la placa de retorno (electrodo neutro) en el abdomen. Los electrodos activos utilizados fueron los siguientes: de 8 cm de diámetro en capacitiva y 9 cm de diámetro en resistiva.

Al final del tratamiento no hubo variaciones significativas ni en el peso ni el IMC.

Criterios de evaluación

  • Medición de circunferencias.
  • Control ecográfico.
  • Tasa de ácidos grasos libres en plasma (AGL).
  • Tasa de triglicéridos plasmáticos (TG).
  • Determinación de la elasticidad cutánea.
  • Termografía de contacto.
  • Control fotográfico.

Medición de circunferencias

Se compararon las mediciones antes y después del tratamiento de las zonas trocantéreas. El promedio fue de 56,9 cm al comienzo y de 54,6 cm al concluir el tratamiento. Se registró una pérdida promedio de 2,4 cm que correspondería con una disminución del 4,1% de media.

Controles ecográficos

Se realizaron estudios comparativos pre y postratamiento de ecografías de tejidos blandos, que incluían dermis e hipodermis, pre y postratamiento7. Se utilizaron dos diferentes ecógrafos, uno con sonda de 7,5 MHz marca Aloka (EchoCamera SSO‑500) y otro con sonda de 10 MHz (Esaote MyLab 30).

Figura 1
Figura 1. Ecografías tomadas antes y después del tratamiento con RF. Se observa reducción del espesor panículo adiposo.

Al comienzo del tratamiento el 75% de los pacientes (15 de 20) tenía una media de 23,4 mm de espesor de la hipodermis y el tejido graso. Al final de dicho tratamiento, este mismo espesor tenía una media de 20 mm (Figura 1). Se produjo así una pérdida de 3,4 milímetros, correspondientes a una disminución media del 14,5%, producto de la disminución del edema intersticial y de la reducción del tejido adiposo.

Ácidos grasos libres en plasma (AGL)

Se remitieron las muestras a la Sección Lípidos, Laboratorio Central del Hospital Escuela San Martín de Buenos Aires, para su estudio y comparación pre y postratamiento. Para ello se efectuaron tomas basales, que se repitieron a las 2 horas posteriores a la sesión y nuevamente a las 24 horas. Se observó un aumento promedio significativo de AGL a las dos horas posteriores a la sesión, que sería compatible con un efecto de lipólisis. La diferencia es un aumento de 0,10 mmol/l que corresponde al 27% en comparación con la muestra basal. La tasa volvió a ser similar a la basal a las 24 horas de la sesión. Las cifras promedio fueron: AGL basal = 0,37 ± 0,18 mmol/l; AGL post 2 h = 0,47 ± 0,17 mmol/l; AGL post 24 h = 0,33 ± 0,15 mmol/l.

Además, y a modo de grupo control, se tomaron muestras (bajo el mismo esquema) a diez pacientes no tratados, sin que se observaran variaciones significativas de AGL plasmáticos ni a las 2 horas, ni a las 24, comparados con los de la muestra basal.

Triglicéridos plasmáticos (TG)

Se repitió el esquema tomándose muestras basales, que se repitieron a las 2 horas posteriores a la sesión y nuevamente a las 24 horas. Se observó una disminución no significativa de los TG a las dos horas posteriores a la sesión que sería compatible con una posible liberación de enzimas lipolíticas del tejido adiposo. La tasa de TG se mantuvo en los mismos valores a las 24 horas posteriores a la sesión. Las cifras fueron: TG basal = 92 ± 51 mg/dl; TG post 2 h = 82 ± 43 mg/dl; TG post 24 h = 82 ± 38 mg/dl l.

En las muestras del grupo de los 10 pacientes control, que no recibieron tratamiento, no se observaron variaciones significativas de TG en plasma, ni a las 2 horas, ni a las 24, en comparación con la muestra basal.

Elasticidad cutánea

Se evaluó la elasticidad cutánea con un equipo Cutometer® modelo MPA 580 (Courage & Khazaka, Colonia, Alemania) al inicio y al final del tratamiento, en las zonas trocantéreas y subglúteas8. Se observó un aumento de la elasticidad cutánea promedio del 22% en la piel de los trocánteres, que pasó del 48% inicial a 59% al final del tratamiento y también un aumento medio de la elasticidad del 19% en la región subglútea, que paso del 47% inicial a un 56% final.

Termografía de contacto de alta resolución

Se realizaron controles termográficos con placas de contacto de alta resolución9 ThermoCell Test Professional, antes y después del tratamiento, en las zonas trocantéreas y cara posterior del muslo (Figura 2). De todos los pacientes que, al inicio del tratamiento, tenían un estadio termográfico IIIc, el 82% presentó una mejoría compatible con un estadio termográfico IIIa a la finalización, mientras que el otro 18% presentó una mejoría compatible con un estadio IIc.

Figura 2
Figura 2. El estudio termográfico permite la clasificación de la celulitis en estadios, según Curri.

Controles fotográficos

Se tomaron fotografías al inicio y al final del tratamiento de frente, laterales, oblicuas a 45° y posteriores, que incluyeron miembros inferiores y el abdomen (Figura 3).

Figura 3
Figura 3. El tratamiento con RF reduce el volumen de las zonas trocantéreas y disminuye las irregularidades cutáneas.

Discusión

La RFM cuenta con numerosas publicaciones científicas de diferentes especialidades. En medicina estética tiene utilidad como técnica electroterápica que basa su acción biológica en la transformación de energía de alta frecuencia relativa (0,5 MHz), en un significativo incremento de temperatura celular y tisular, además de interesantes acciones no dependientes de temperatura, que están en estudio en la actualidad.

Este efecto es aprovechado particularmente en el tratamiento de patologías estéticas relacionadas con los trastornos circulatorios y del tejido adiposo, como es el caso de la celulitis10,11, y también en otras alteraciones frecuentemente asociadas como la flacidez cutánea por la compactación que produce la RFM sobre las fibras colágenas.

En la celulitis, la acción de la RFM sobre los trastornos circulatorios y el aumento de tejido adiposo superficial, presentes de forma regular en esta patología estética, obtuvo resultados favorables en la reducción de volumen, edema intersticial y tejido adiposo subcutáneo, con incremento de la elasticidad de la piel y cambios termográficos significativos.

Conclusiones

La RFM aplicada al tratamiento de la celulitis obtuvo resultados significativos en los parámetros controlados, destacando la disminución de la circunferencia trocantérea y la grasa subcutánea, con cambios termográficos destacados. La disminución de TG plasmáticos no se consideró significativa. No se registraron fenómenos adversos relacionados con el tratamiento. Se concluye que la técnica propuesta es una alternativa eficaz y segura en el tratamiento de la celulitis estadio III.

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  11. Legrand JJ, Bartoletti C Pinto R. Manual Practique de Médicine Esthétique. 3ª edición. SFME. París, 1999.

Cortesía del editor

El paso del tiempo deja sentir su influencia. Por esta razón se añaden nuevas referencias bibliográficas a las originales que, sin restar valor al artículo, contribuyen a la actualización de conocimientos.

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