Revista científica
de la Sociedad Española de Medicina Estética
Revista científica de la Sociedad Española de Medicina Estética

Propiedades antioxidantes de las frutas y hortalizas como estrategia antienvejecimiento

Antioxidant properties of fruits and vegetables as an anti-ageing strategy

Autores

Introducción

Entre los expertos, existe una discusión continua sobre la aplicación de compuestos antioxidantes de forma natural a través de los alimentos o la administración artificial a través de suplementos1,2. Es muy importante que haya a nivel cutáneo una cantidad suficiente de antioxidantes, ya que durante los procesos metabólicos e inmunológicos o por la exposición a la irradiación solar, se desarrollan especies reactivas de oxígeno o radicales libres con poder oxidante, que pueden comprometer el buen estado de la piel3. Una alta concentración de radicales libres puede causar condiciones de estrés oxidativo4, que a su vez dan lugar a daño celular, envejecimiento prematuro de la piel y cáncer cutáneo. Después de la formación de estas especies reactivas de oxígeno, los radicales libres reaccionan con las moléculas adyacentes, tales como lípidos, proteínas o ácidos nucleicos, dando lugar a su deterioro. Por lo tanto, a estas sustancias se las podría considerar responsables de inducir a nivel celular determinadas enfermedades, entre las que se incluyen distintos tipos de tumores malignos5.

Un campo de aplicación de los antioxidantes, bien conocido en el sector anti-envejecimiento, es la vía tópica, actuando directamente sobre la superficie de la piel sin que existan pérdidas de su actividad debidas al metabolismo. Sin embargo, se ha constatado que la penetración de los antioxidantes en las capas profundas de la piel es casi insignificante o nula. Además, la protección solo se proporciona para las áreas donde se aplicó la sustancia6. Por el contrario, la aplicación sistémica mediante la ingesta permite una acumulación de antioxidantes en todo el organismo, incluyendo un aumento de los mismos, no solo sobre la superficie de la piel sino en las capas profundas. Un estudio realizado recientemente reveló claramente que los factores de estrés, tales como la irradiación solar, las condiciones ambientales como la polución, las enfermedades, la inflamación silente, el tabaquismo y el consumo de alcohol, también producen radicales libres en la piel humana y, por lo tanto, pueden disminuir el nivel antioxidante en la piel7. En consecuencia, una ingesta nutricional equilibrada y rica, con abundancia de frutas y hortalizas, donde los antioxidantes se encuentran equilibrados, podría ser capaz de aumentar el nivel de antioxidantes de la piel6.

El objetivo de este trabajo de investigación fue determinar la actividad antioxidante de los compuestos polifenólicos de algunas de las frutas y hortalizas que se encuentran en nuestros mercados; además se evaluó su posible efecto, mediante su acción sistémica, como estrategia antienvejecimiento.

Material y método

Se seleccionaron 8 productos vegetales, recolectados en madurez comercial (mandarina, naranja, fresa, cereza, mora, arándano, pimiento rojo y tomate), producidos en España y disponibles en una gran superficie comercial. Se determinó la actividad antioxidante total (AAT) de estos productos, tanto en la fase hidrosoluble (FH) como de la fase liposoluble (FL)7. En ambos casos la AAT se expresó como mg por 100 gr de peso fresco unidades equivalentes de Trolox (análogo estructural de la vitamina E). Además se realizó la cuantificación de los fenoles totales8.

Resultados

La AAT‑FH resultó muy diferente dependiendo del tipo de fruto u hortaliza evaluada, obteniendo los mayores niveles de AAT‑FH en el pimiento rojo (240,16 ± 6,34), mientras que los valores más bajos se obtuvieron para las muestras de mandarina, sin diferencias con respecto a los valores de AAT‑FH encontrados en tomate.

Figura 1
Figura 1. Caracterización de la actividad antioxidante en las fases hidrosoluble y liposoluble (1 mg equivalente de Trolox / 100g) de las distintas frutas y hortalizas muestreadas. Las barras representan la media ± desviación estándar (n=6).
Figura 2
Figura 2. Determinación del contenido en polifenoles totales (1 mg equivalente de pirogalol / 100g) de las distintas frutas y hortalizas muestreadas. Las barras representan las media ± desviación estándar (n=6).

Así mismo, las moras, arándanos y fresas mostraron valores superiores al resto de productos vegetales estudiados. Nuevamente fueron los pimientos rojos los que obtuvieron mayores niveles de AAT‑FL, mientras que las mandarinas mostraron los niveles más bajos (7,25 ± 0,78). También cabe resaltar que mientras que los tomates mostraron valores de AAT bastante bajos en los extractos hidrosolubles, fueron muy altos en la fase liposoluble, debido a las importantes cantidades de carotenoides que contienen los tomates, destacando entre ellos el licopeno. Los carotenoides son solo solubles en sustancias apolares9. Finalmente, y teniendo en cuenta la suma tanto de la AAT‑H como de la AAT‑L, serían los pimientos rojos los que alcanzaron mayor puntuación.

El contenido en polifenoles totales mostró unos niveles más o menos semejantes a los que se obtuvieron con respecto a la actividad antioxidante en la fase hidrosoluble (Figura 2); aunque en este caso, fueron las moras las que mostraron los mayores valores en polifenoles totales con respecto al resto de los productos vegetales analizados.

Discusión

Aunque en este estudio no se ha determinado el contenido de ácido ascórbico o vitamina C, cabe tener en cuenta que estaría contribuyendo a la AAT‑FH de todos estos productos10. Sin embargo, otras vitaminas liposolubles, sería el caso de la vitamina E, contribuyen a la AAT como y quedaría reflejado por la AAT‑FL (Figura 1).

La AAT en la fase hidrosoluble está altamente relacionada con el contenido en fenoles totales, como se ha demostrado en estudios sobre frutas como las ciruelas y fresas11,12. Con respecto a la AAT‑FL, se ha podido comprobar que el potencial antioxidante en la fase liposoluble de los productos vegetales analizados, mostró ser significativamente inferior en comparación a la AAT‑FH, llegando a ser entre 4 y 8 veces menor, dependiendo del fruto analizado.

A muchos de los compuestos fenólicos se les han atribuido propiedades antioxidantes, anticarcinogénicas, antimicrobianas, antimutagénicas y antiinflamatorias, por lo que su consumo resultaría beneficioso para la salud13. En el caso de los frutos de color rojo o azulado, los polifenoles más abundantes son las antocianinas. Si se analizan los datos publicados sobre la aplicación de sustancias antioxidantes, tanto como tratamiento por vía oral como en forma de tratamiento cosmético, el éxito del mismo dependerá, no solo de la concentración de cada componente bioactivo, sino del balance entre ellos. Sin embargo, no existen muchos datos con respecto a las concentraciones idóneas que deberían alcanzar los diversos antioxidantes en la sangre, y la determinación de la concentración de estos activos en otros tejidos humanos son complicadas, caras y su estudio requiere de un tiempo prolongado, siendo necesaria la realización de biopsias. Algunos autores han hecho recomendaciones sobre las concentraciones idóneas de los antioxidantes para optimizar la protección del organismo frente a los distintos factores de estrés oxidativo14,15. No obstante, en el caso del licopeno, los valores recomendados difieren notablemente entre los distintos estudios. Esto no es sorprendente, porque la distribución de sustancias antioxidantes en los seres humanos es desigual, en dependencia del estado de salud, dieta, tipo de piel, zona corporal, factores externos y las diferencias entre individuos; por lo que se hace muy difícil establecer de forma general las concentraciones idóneas de cada compuesto para el correcto mantenimiento de la piel.

Los productos vegetales estudiados en esta investigación, con mayores niveles de actividad antioxidante serían de mayor a menor: pimientos rojos, moras, arándanos, fresas y cerezas; siendo los frutos con menor potencial antioxidante los cítricos naranja y mandarina.

Conclusión

Es recomendable la combinación de los tratamientos cosméticos con la ingesta de frutas y hortalizas. La aplicación tópica de activos antioxidantes y el consumo de productos que los contienen en alta proporción podrían incrementar la salud y la apariencia de la piel de forma sinérgica.

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