¿Por qué soy o quiero ser
médico estético en España?
medical aesthetician in Spain?
Introducción
Desde tiempos remotos, el ser humano ha mostrado un interés constante en el cuidado de su piel y cabello. Evidencias arqueológicas indican que desde el Paleolítico se empleaban aceites perfumados, ungüentos y colorantes vegetales mezclados con grasas animales para el mantenimiento de la apariencia personal1.
Si bien la medicina griega y romana son ampliamente reconocidas como precursoras de la medicina europea, no se puede obviar la notable influencia de la medicina del Antiguo Egipto. Los médicos egipcios manifestaban un interés similar al actual en la preservación de la juventud, la salud, la estética y el bienestar general. Esta preocupación queda reflejada en documentos históricos como los papiros de Ebers y Smith, los cuales ofrecen un amplio compendio sobre los conocimientos médicos de la época. En particular, el papiro de Ebers, con sus aproximadamente 20 metros de longitud, describe no solo principios básicos de higiene, sino también fórmulas para mejorar el aspecto físico, incluyendo remedios para el mal olor corporal, preparados para mejorar el aliento, mezclas de aceites para tratar arrugas y manchas cutáneas, así como ungüentos elaborados con miel, sal y harina de alabastro destinados a la restauración de la piel2.
En la actualidad, el interés por el mantenimiento de la salud y la apariencia física ha cobrado una relevancia creciente en la sociedad, fenómeno que se ha intensificado desde el surgimiento de la ME como disciplina científica en la década de 1970. Este campo se ha desarrollado a partir de la labor de diversos médicos y sociedades científicas. En 1973, se fundó en Francia la primera Sociedad de ME, impulsada por el Dr. Jean-Jacques Legrand, a la que posteriormente se sumaron la Sociedad Belga y la Sociedad Italiana, esta última liderada por el Dr. Carlo Alberto Bartoletti3. Nuestra Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) inició su andadura en 1984, bajo la dirección del Dr. Josep Font Riera, comenzando el desarrollo de esta disciplina a nivel nacional. En 1975 se creó la Union Internationale de Médecine Esthétique (UIME), promoviendo la colaboración internacional en este ámbito3.
Tal y como puntualizó el Dr. Legrand en el 40º Congreso de la SEME, en 2025: “La ME vino a cubrir el vacío existente entre los tratamientos puramente cosméticos y los quirúrgicos”.
Según el informe más reciente de la SEME, “Percepción y uso de la Medicina Estética en España 2023”, el 46,6% de la población española se sometió al menos a un tratamiento de ME durante el año 2023, evidenciando un incremento continuo en su demanda4.
Desde una perspectiva económica, el sector de la ME ha experimentado un crecimiento significativo en España. En 2021, la facturación anual de los centros autorizados de ME superó los 3.500 millones de euros. Este dato adquiere especial relevancia en el contexto macroeconómico. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el producto interior bruto (PIB) de España en 2021 alcanzó aproximadamente 1.222.290 millones de euros, lo que implica que los ingresos generados por la ME representaron alrededor del 0,3% del PIB nacional5.
Actualmente, no se dispone de datos exactos sobre el número de médicos que ejercen la ME, ya sea de forma exclusiva o en combinación con su actividad en el sistema sanitario público o privado. No obstante, los programas de formación especializados, como los másteres, han permitido identificar que una proporción significativa de sus alumnos posee una especialidad médica previa, obtenida a través del sistema MIR (médico interno residente) o como MESTO (médico especialista sin título oficial). Este último término hace referencia a aquellos profesionales que, si bien no han completado su especialización mediante la vía MIR, han ejercido durante años en una determinada especialidad dentro del ámbito sanitario, tanto en el sector público como en el privado.
El objetivo de este estudio es analizar los factores que influyen en la incorporación de médicos que ejercen en ME en España, así como su perfil profesional y motivaciones, considerando su formación previa, su especialización a través del sistema MIR o como MESTO, y el impacto del crecimiento de esta disciplina en el ámbito sanitario. Además, evaluar las razones que llevan a médicos, procedentes de países extraeuropeos y de Latinoamérica, a ejercer en este campo, teniendo en cuenta si han cursado una especialización en su país de origen y las oportunidades de ejercicio profesional en España.
Materiales y método
Se llevó a cabo un estudio descriptivo transversal, caracterizado por la recopilación de datos en un único punto temporal. Este diseño metodológico es ampliamente utilizado en la investigación observacional y, según algunos autores, constituye el primer nivel de evidencia dentro del grupo de estudios observacionales analíticos6.
Basándose en la experiencia profesional del primer autor, se diseñó una encuesta compuesta por 14 ítems, con fecha de inicio el 29 de octubre de 2024 y cierre el 29 de noviembre de 2024. La encuesta fue implementada en formato de formulario Google Forms7, garantizando el anonimato de los participantes, y difundida a través de la aplicación de mensajería WhatsApp8 a 750 médicos estéticos con ejercicio en España. También se difundió a través del boletín número 154 de la SEME. Se solicitó a los encuestados que, en caso de recibir el cuestionario por más de una vía, respondieran solamente una vez. El proceso de recolección de datos resultó en una muestra final de n=417, tratados estadísticamente mediante Microsoft Excel9.
Resultados
A continuación, se presentan los resultados expresados en números absolutos obtenidos en la encuesta, desglosados por los 13 ítems evaluados.
1. Sexo
La distribución de las 417 respuestas correspondientes a la muestra final evidencia un predominio del sexo femenino en el ejercicio de la ME, n=323 (77,5%), en comparación con el sexo masculino, n=94 (22,5%).
2. Edad
La distribución etaria de los 417 encuestados se presenta en la Figura 1. La franja de edad más representada fue la comprendida entre los 31 y 40 años (n=111; 26,6%), seguida por la de 41‑50 años (n=104; 24,9%). En tercer lugar, se encuentran los encuestados de 51‑60 años (n=99; 23,7%), seguidos por la franja de 61‑70 años (n=69; 16,6%). La franja de 24‑30 años (n=32; 7,7%) ocupó el cuarto lugar, mientras que la menos representada fue la de mayores de 70 años (n=2; 0,5%).

3. Comunidad autónoma de ejercicio en ME
La distribución de los encuestados en función de la comunidad autónoma donde desarrollaban la mayor parte de su actividad en ME se presenta en la Figura 2.

Cataluña fue la comunidad con mayor número de respuestas (n=193; 46,3%), seguida de Madrid (n=74; 17,9%) y Andalucía (n=57; 13,6%). Otras comunidades con representación fueron Galicia (n=17; 4,1 %), Castilla-La Mancha (n=14; 3,3%), Islas Baleares (n=11; 2,6%), Región de Murcia (n=10; 2,4%), Aragón (n=8; 1,9%) y Castilla y León (n=8; 1,9%). La menor proporción de respuestas correspondió a Euskadi (n=6; 1,4%), Extremadura (n=5; 1,2%), Asturias (n=4; 1%), La Rioja (n=3; 0,7%), Navarra (n=3; 0,7%), Comunidad Valenciana (n=2; 0,5%) y Cantabria (n=2; 0,5%).
Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla no han sido incluidas debido a la ausencia de respuestas en la encuesta.
4. Años de ejercicio como médico estético
La distribución de las respuestas, en función de los años de ejercicio en ME, se presenta en la Figura 3. La mayoría de los encuestados estuvo en la franja de 1 a 10 años de experiencia (n=184; 44,1%), seguida por aquellos con 11 a 20 años (n=73; 17,5%). Los profesionales con 21 a 30 años de ejercicio representaron n=47 (11,3%), mientras que aquellos con 31 a 40 años fueron n=52 (12,5%). Un grupo minoritario refirió más de 40 años de experiencia (n=6; 1,4%). Además, 55 encuestados (13,2%) indicaron ser estudiantes de un máster en ME.

5. Consulta en la que se ejerce la ME
Un total de médicos, n=152 (36,4%), indicó disponer de consulta propia, mientras que n=75 (18%) refirieron combinar su consulta privada con colaboraciones en otros centros. Por otro lado, n=102 (24,5%) manifestó ejercer exclusivamente como colaborador en otras clínicas. Un grupo minoritario de n=5 (1,2%) optó por no responder, mientras que n=83 (19,9%) seleccionó la opción ninguna de las anteriores (Figura 4).

6. Dedicación al ejercicio de la ME
La mayoría de los encuestados refirió ejercer la ME a tiempo completo (n=190; 45,6%). Un 26,1% (n=109) compagina esta actividad con el ejercicio en el sistema sanitario público, mientras que n=59 (14,1%) la simultanea con la práctica en el sector privado. Asimismo, n=50 (12%) reportó desempeñar su labor bajo otras modalidades de ejercicio. Finalmente, n=9 (2,2%) prefirió no responder a esta pregunta (Figura 5).

7. Estudios de medicina
La mayoría de los participantes se formó en un país perteneciente a la Comunidad Europea (n=311; 74,6%), seguida por los médicos formados en América Latina (n=66; 15,8%) y, en menor proporción, estaban los procedentes de otros países (n=40; 9,6%).
8. Especialización de los médicos estéticos
Un total de médicos n=209 (50%) indicó haber completado una especialidad, mientras que n=121 (29%) respondió negativamente. Por otro lado, un 21% de médicos (n=87) seleccionaron la opción “las respuestas no reflejan mi situación”.
9. Homologación de la especialidad en España
La mayoría de los encuestados, n=293 (70%), indicó que ninguna de las opciones reflejaba su situación. Un 14% (n=59) señaló que no pudo homologar su especialidad, mientras que 65 (16%) afirmaron haberlo logrado.
10. Especialidad y ME
De los encuestados, 207 (49,6%), indicaron haber obtenido una especialidad mediante el sistema MIR, mientras que solo un 6% (n=25) refirió ser MESTO. Un 40,1% (n=167) señaló no contar con ninguna especialidad, y 18 médicos (4,3%) optaron por no responder.
11. Distribución por especialidades
La especialidad más representada fue Medicina Familiar y Comunitaria (n=129; 31%), seguida de Medicina del Trabajo (n=14; 3,4%), Anestesiología y Reanimación (n=11; 2,6%) y, por último, Medicina Interna (n=7; 1,7%). El resto de especialidades apenas supera o alcanza el 1%, aunque están prácticamente todas representadas (Figura 6).

12. Razones que te motivaron para ser médico estético
Para responder a esta pregunta, se establecieron 14 ítems predeterminados junto con la opción de “Otras”, permitiendo a los encuestados seleccionar múltiples respuestas. Como resultado, se obtuvo un total de n=1.043 respuestas (Figura 7).

La opción más seleccionada fue “siempre me atrajo la ME” (65,5%), seguida de “no hay que hacer guardias” (26,1%) y “otras” (22,8%). Un 22,3% de los encuestados indicó que su motivación fue “poder añadir la ME a su actividad médica habitual”, mientras que un 21,3% manifestó haberse sentido “defraudado/a por la sanidad pública”.
Otras motivaciones referidas fueron “me pareció una buena opción para ganar más dinero” (20,1%), “conseguir una mejor conciliación familiar” (18,9%) y “esta actividad me permite tener más tiempo libre” (14,9%). Además, un 12,5% expresó el deseo de “tener un contacto más directo con los pacientes”, mientras que un 8,4% indicó haberse “desencantado de la especialidad elegida vía MIR”.
Un 6% de los encuestados afirmó que “no pudo ejercer su especialidad en España y la ME le pareció una buena opción profesional”, seguido de un 5% que señaló “no logré acceder a una plaza MIR” como motivo. En menor proporción, un 4,8% consideró que “es una medicina con glamour”, un 1,2% la percibió como “una medicina sencilla de realizar” y un 0,2% optó por “prefiero no responder”.
13. Motivaciones para marcar otras razones para ejercer la ME
Esta opción de “otras” fue el tercer motivo más seleccionado por los encuestados, con un 22,8% de las respuestas. El análisis cualitativo de las 60 respuestas recibidas reveló que la mayoría de ellas coincidían con los 13 ítems predeterminados. Sin embargo, se destacaron conceptos como el enfoque en la medicina preventiva, la posibilidad de desarrollar un trabajo manual, razones económicas, una práctica médica más personalizada, el trato con pacientes sanos y el impacto positivo en la autoestima de los pacientes. Además, se mencionaron la tradición familiar en el ejercicio de la ME y la capacidad de autogestión del tiempo libre y conciliación sociofamiliar como factores determinantes (Tabla I).

Discusión
El análisis de los datos obtenidos refleja el perfil y las motivaciones de los médicos que ejercen en ME y respondieron a la encuesta, destacando una combinación de factores vocacionales, económicos y organizativos en su elección profesional.
Uno de los hallazgos más relevantes es la diversidad de trayectorias previas a la ME. Un 40,1% de los encuestados no posee una especialidad médica oficial, mientras que un 49,6% accedió tras completar una especialidad vía MIR, siendo mayoritaria la Medicina Familiar y Comunitaria con un 31%. Esto sugiere que muchos profesionales encuentran en la ME una alternativa laboral atractiva a la que poder dedicarse de forma exclusiva.
Desde el punto de vista demográfico, el grupo etario predominante es el de 31 a 40 años (26,6%), seguido por el de 41 a 50 años (24,9%). La decisión de dedicarse exclusivamente a la ME responde a múltiples factores, siendo la insatisfacción con la sanidad pública uno de los principales motivos (30,4%), especialmente en la franja de 31 a 40 años. Por otro lado, un 20,1% de los encuestados en la franja de 24 a 30 años señaló que la ME siempre les resultó atractiva, evidenciando un fuerte componente vocacional.
Otros factores influyentes incluyen la búsqueda de mejores ingresos (7,4% en la franja de 31 a 40 años), la preferencia por tratar pacientes sanos y la posibilidad de autogestión del tiempo y conciliación sociofamiliar. También destaca la presencia de médicos extracomunitarios (25,4%), de los cuales un 6% considera la ME como su única opción profesional, posiblemente debido a barreras en el reconocimiento de sus titulaciones. Asimismo, la ausencia de guardias (26,1%) se presenta como un atractivo diferencial.
En definitiva, la ME se ha consolidado como una alternativa profesional en crecimiento, impulsada por factores vocacionales, económicos y de calidad de vida10. Su evolución dependerá del reconocimiento académico y regulador, así como de su capacidad de adaptación a las demandas del sector y de la sociedad11,12.
Este estudio presenta algunas limitaciones. En primer lugar, la muestra se basa en una encuesta autoadministrada, lo que podría introducir un sesgo de selección. Además, la falta de comparación con estudios previos específicos sobre el perfil de los profesionales en ME limita la generalización de los hallazgos. Futuras investigaciones podrían centrarse en comparar las condiciones laborales de los médicos estéticos con otras especialidades, así como en analizar el impacto de la regulación de la ME en la calidad de la atención ofrecida.
Conclusiones
El crecimiento experimentado en el ejercicio de la ME genera dudas sobre la capacidad del mercado para absorber a tantos profesionales. Aunque la demanda de tratamientos estéticos ha aumentado, la falta de regulación específica y la dependencia de factores socioeconómicos podrían derivar en una saturación del sector.
La ME se ha consolidado como una alternativa profesional en auge, pero su expansión debe ir acompañada de regulación y planificación para garantizar tanto la sostenibilidad del sector como el equilibrio en la disponibilidad de médicos en el sistema sanitario público.
Declaración
Este artículo deriva de una Comunicación Oral, presentada en el 40º Congreso de la SEME, celebrado en Málaga en 2025, que recibió una Mención Especial.
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses en relación con este estudio.
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