Revista científica
de la Sociedad Española de Medicina Estética
Revista científica de la Sociedad Española de Medicina Estética

Lipoatrofia semicircular. Presentación
clínica y revisión
de la literatura

Semicircular lipoatrophy.
Clinical cases and literature review

Autores

Introducción

La lipoatrofia semicircular (LS) se presenta clínicamente como una zona limitada de atrofia del tejido celular subcutáneo, que sigue una impronta en semicírculo y se localiza general­mente en las piernas. Los planos musculares adyacentes permanecen intactos al igual que la piel de la zona. En los últimos 15 años se han notificado casos que presentan estas lesiones en un mismo lugar, atribuyéndose a la marca que deja en los muslos el borde de una mesa o sillón de oficina en el trabajo, por lo que se ha planteado incorporarla dentro del grupo de enfermedades laborales.

La estadística más importante publicada hasta ahora es de 900 casos en un grupo de trabajadores de una aseguradora de Bruselas1. En febrero de 2007 se detectaron varios casos en un mismo edificio de oficinas de Barcelona, por lo que la Administración intervino para investigar los factores de exposición, efectuar una búsqueda activa de nuevos casos y proponer medidas preventivas/correctivas2.

La etiopatogenia es desconocida y se han planteado varias hipótesis respecto de los factores que la desencadenan. Se mencionan como probables la presión local mecánica, que produciría pequeños traumas repetitivos3‑5, y la exposición a campos magnéticos y/o electricidad estática6. Se han publicado casos aislados desencadenados por microtrauma­tismos repetitivos (presión local sobre una misma área en repetidas veces o utilización de ropa, medias o fajas que ajustan sobre un área determinada)7. En los casos múltiples en un mismo sitio de trabajo se han realizado estudios sobre el cableado de los ordenadores, la humedad del ambiente, el material de los muebles de oficina y la estática de las moquetas. Se plantea que puede existir cierta relación causal con la exposición a campos magnéticos y electrostáticos, pero los estudios realizados no tienen aún un resultado estadísticamente significativo6,8. La evidencia científica de conocimiento causal se encuentra en grado 3‑4/10, muy bajo en la escala.

Figura 1
Figura 1. Depresión semicircular en tercio distal de cara anterolateral de muslo derecho. Paciente varón.
Figura 2
Figura 2. Depresión semicircular del tejido celular sub­cutáneo en cara anterolateral del muslo. Paciente mujer.

También un gran porcentaje de individuos afectados presentan las lesiones a un mismo nivel, aproximadamente 72 cm del suelo, que coincide con la altura estándar del mobiliario de oficina. Esto se ha detectado en los casos publicados en diversos países9,10. Al revisar la literatura sobre esta patología, interpretamos que confluyen varios factores para desen­cadenarla, incluyendo el microtraumatismo. Histopatológicamente en una primera fase se observan cambios inespecíficos, con infiltración linfocítica perivascular. En la fase siguiente se observa disminución de volumen y número de adipocitos, con reemplazo por tejido conectivo en fases más tardías. Los adipocitos son reabsorbidos por el sistema lisosomal de los macrófagos, pero aún está en estudio si los macrófagos son la causa de la reducción por las citoquinas que producen, o una consecuencia de la destrucción lipídica.

Características clínicas

Esta entidad afecta predominantemente a mujeres. En nuestra serie se encontró afectación en 88% de mujeres y 12% de hombres (Figura 1). Las áreas de lipoatrofia son visibles y palpables, observándose depresiones generalmente en cara anterior de muslos11, aunque también se han detectado en antebrazos, tobillos, mejillas y abdomen (Figura 2).

Figura 3
Figura 3. Bilateral y unilateral. Depresiones del tejido celular subcutáneo de forma semicircular en cara anterior de muslo.
Figura 4
Figura 4. Depresión focal del celular subcutáneo. Lesión en placa.

Generalmente son bilaterales, pero pueden ser unilaterales (Figura 3). Las lesiones pueden presentar la clásica forma semicircular o también en placas u oblicuas (Figura 4); en algunos se presentan pigmentadas (5%) (Figura 5). Las lesiones suelen ser de trazo horizontal, con anchura variable de 20‑40 mm y 1‑5 mm de profundidad, sin alteraciones en la piel que las cubre. Estas son asintomáticas, aunque algunos pacientes refieren cansancio y pesadez de piernas.

Figura 5
Figura 5. Lesión pigmentada. Se observa área deprimida del celular subcutáneo con pigmentación amarronada.

Se planteó la hipótesis de que se produjera isquemia por una variante anatómica de la arteria circunfleja femoral lateral, cuando se origina en la arteria femoral y no en la femoral profunda, aunque no se ha podido corroborar. El examen eco-Doppler vascular efectuado para la búsqueda de esta variante anatómica no pudo demostrar la asociación antemencionada.

Figura 6
Figura 6. Ecografía de partes blandas. Se observa importante pérdida del tejido adiposo del celular subcutáneo, pudiéndose efectuar el cálculo del porcentaje de pérdida del mismo. Imagen dividida mostrando el área afectada a derecha y la inmediata­mente superior a izquierda.

La ecografía bidimensional, con transductor lineal de alta frecuencia en todos los casos, permitió cuantificar el porcentaje de pérdida de tejido adiposo y compararlo en los controles subsiguientes, descartar otras lesiones más profundas y diferenciar las lesiones verdaderas de los pliegues fisiológicos (Figura 6). El EMG tampoco mostró alteraciones para tomar en consideración.

En la serie estudiada en Creu Blanca (570 casos) los resultados analíticos fueron en la gran mayoría normales, mostrando un 16% de los pacientes alteraciones en los fosfolípidos y el colesterol, sin que constituya una relación causal, pues está dentro de las alteraciones lipídicas esperables en nuestro medio.

Esta entidad es reversible en todos los casos al discontinuar la exposición a los factores de riesgo que la desencadenaron12. En los casos atribuidos a traumatismos repetidos, se ha documentado que las lesiones suelen desaparecer en un período que oscila entre los 9 meses y los 4 años tras eliminar la exposición. El seguimiento más largo ha sido de 11 años y confirma lo comentado. En este seguimiento las mujeres embarazadas no mostraron ningún tipo de alteración, aparte de la LS que presentaban con anterioridad.

Diagnóstico diferencial

Se debe efectuar con otras lipoatrofias focales, como las asociadas a inyecciones intradérmicas o subcutáneas de insulina, corticoides, penicilina, hierro, vacuna DPT y otras13. También debe hacerse con las desarrolladas como secuela de paniculitis en pacientes con enfermedades del tejido conectivo (lupus, paniculitis lobular linfocítica) y las asociadas a enfermedades sistémicas como nefritis, hipocomplementemia, Sjogren, tiroiditis, púrpura trombocitopénica o a infecciones recurrentes14.

Conclusiones

La LS es una entidad que en los últimos años se ha detectado en ambientes laborales y se ha asociado a exposición a electrostática, campos magnéticos y traumatismos repetitivos con mobiliario de oficina. Una vez detectado un caso deben seguirse las directivas publicadas en boletines oficiales de los ministerios de Salud y Trabajo.

El diagnóstico se basa en la presentación clínica y el descarte de otras causas de lipoatrofias localizadas. Los análisis de laboratorio, EMG y doppler no arrojaron alteraciones significativas. La ecografía bidimensional sirve como herramienta para cuantificar la pérdida de tejido adiposo y diferenciar entre pliegues cutáneos y lesiones verdaderas.

Bibliografía

  1. Curvers B, Maes A. Lipoatrophia semicircularis: a new office desease? 2003. http://www.sfowler.com/​esdjournal/lipoatrophia.htm
  2. Generalitat de Catalunya. Departamento de Treball, Departamento de Salut, Agència de Salut Pública. Lipoatrofia Semicircular. Protocolo de actuación. 2008.
  3. Gómez-Espejo C, Pérez-Bernal A, Camacho-Martínez F. A new case of semicircular lipoatrophy associated with repeated external microtraumas and review of the literature. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2005 Jul;19(4):459‑61. https://doi.org/10.1111/j.1468-3083.2005.01092.x
  4. Herane MI, Urbina F, Sudy E. Lipoatrophia semicircularis: a compressive lipoatrophy consecutive to persistent mechanical pressure. J Dermatol. 2007 Jun;34(6):390‑3. https://doi.org/10.1111/j.1346-8138.2007.00295.x
  5. Hodak E, David M, Sandbank M. Semicircular lipoatrophy--a pressure-induced lipoatrophy? Clin Exp Dermatol. 1990 Nov;15(6):464‑5. https://doi.org/10.1111/j.1365-2230.1990.tb02147.x
  6. Maes A, Curvers BL, Verschaeve L. Lipoatrophia semicircularis: an electromagnetic hypothesis. Electromagn Biol Med. 2003;22(2‑3):183‑93. https://doi.org/10.1081/JBC-120024627
  7. Mascaró JM, Ferrando J. Lipoatrophia semicircularis: the perils of wearing jeans? Int J Dermatol. 1982 Apr;21(3):138‑9. https://doi.org/10.1111/j.1365-4362.1982.tb02058.x
  8. Dahl PR, Zalla MJ, Winkelmann RK. Localized involutional lipoatrophy: a clinicopathologic study of 16 patients. J Am Acad Dermatol. 1996 Oct;35(4):523‑8. https://doi.org/10.1016/s0190-9622(96)90673‑8
  9. Kalouche H, Whitfeld MJ. Leg crossers' dimple: A form of localized lipoatrophy. Australas J Dermatol. 2006 Nov;47(4):253‑7. https://doi.org/10.1111/j.1440-0960.2006.00291.x
  10. Senecal S, Victor V, Choudat D, Hornez-Davin S, Conso F. Semicircular lipoatrophy: 18 cases in the same company. Contact Dermatitis. 2000 Feb;42(2):101‑2. https://doi.org/10.1034/j.1600-0536.2000.042002101.x
  11. Rongioletti F, Rebora A. Annular and semicircular lipoatrophies. Report of three cases and review of the literature. J Am Acad Dermatol. 1989 Mar;20(3):433‑6. https://doi.org/10.1016/s0190-9622(89)70053‑0
  12. Pañella H, Juanola E, de Peray JL, Artazcoz L. Lipoatrofia semicircular: un nuevo trastorno de salud relacionado con el trabajo. Gac Sanit. 2008 Jan‑Feb;22(1):73‑5. https://doi.org/10.1157/13115115
  13. Kayikcioglu A, Akyürek M, Erk Y. Semicircular lipoatrophy after intragluteal injection of benzathine penicillin. J Pediatr. 1996 Jul;129(1):166‑7. https://doi.org/10.1016/s0022-3476(96)70208‑1
  14. Gray GM, Ropeik DP. Dealing with the dangers of fear: the role of risk communication. Health Aff (Millwood). 2002 Nov‑Dec;21(6):106‑16. https://doi.org/10.1377/​hlthaff.21.6.106

Cortesía del editor

El paso del tiempo deja sentir su influencia. Por esta razón se añaden nuevas referencias bibliográficas a las originales que, sin restar valor al artículo, contribuyen a la actualización de conocimientos.

  • Reinoso-Barbero L, Díaz-Garrido R, González-Gómez MF, Olarrea J, Gómez-Gallego F, Bandrés F. Lipoatrofia semicircular de etiología laboral asociada a alteraciones séricas de adipocinas. Med Clin (Barc). 2015 Oct 21;145(8):338‑40. https://doi.org/10.1016/​j.medcli.2014.12.024
  • Linares-García Valdecasas R, Cuerda-Galindo E, Bargueño JR, Naranjo Garcia P, Vogelfrang-Garncarz D, Palomar-Gallego MA. Semicircular lipoatrophy: an electrostatic hypothesis. Dermatology. 2015;230(3):222‑7. https://doi.org/10.1159/​000370045
  • Ángel-Ortega AO, Sierra-Santos L. Lipoatrofia semicircular: 3 casos clínicos. Semergen. 2017 Mar;43(2):154‑155. https://doi.org/10.1016/​j.semerg.2016.05.011
  • Taleb E, Goldberg I, Sprecher E, Geller S. Semi-circular Depression on the Leg Diagnosed by High-frequency Ultrasound: A Quiz. Acta Derm Venereol. 2021 Aug 24;101(8):adv00524. https://doi.org/10.2340/​00015555-3889
  • Bru-Gorraiz FJ, Comunión-Artieda A, Bordel-Nieto I, Martin-Gorgojo A. Lipoatrophia semicircularis: Clinical study and follow-up of 76 cases in Madrid, Spain. Classification proposal. Actas Dermosifiliogr. 2022 Jan;113(1):15‑21. https://doi.org/10.1016/​j.ad.2021.05.013