Revista científica
de la Sociedad Española de Medicina Estética
Revista científica de la Sociedad Española de Medicina Estética

Ecografía de alta resolución para
valorar la eficacia y seguridad de la
radiofrecuencia monopolar no ablativa

High-resolution ultrasound to assess the efficacy and
safety of nonablative monopolar radiofrequency

Autores

Introducción

El envejecimiento facial es un fenómeno biológico multifactorial caracterizado por cambios estructurales en la piel y los tejidos subyacentes. La disminución de colágeno tipo I y III, junto con la pérdida de ácido hialurónico, resulta en una piel con mayor flacidez y desarrollo de arrugas1,2. El rejuvenecimiento facial no invasivo se ha convertido en una tendencia predominante debido a la demanda de procedimientos con menor tiempo de recuperación y menos complicaciones2.

La radiofrecuencia monopolar (RFM) no ablativa se emite a través de un dispositivo que calienta las capas profundas de la dermis sin dañar la epidermis3. Este calentamiento promueve, primero la contracción de las fibras de colágeno y, posteriormente, la neocolagénesis4.

Mediante la ecografía de alta resolución (EAR) se valoran, de forma no invasiva y en tiempo real, las características del tejido diana antes y después de cualquier tratamiento, comparando la evolución de los cambios a lo largo del tiempo todas las veces que sea necesario, ya que se trata de una técnica inocua5. La EAR ha puesto en evidencia que el envejecimiento cutáneo produce una separación entre la epidermis y la dermis llamada banda subepidérmica de baja ecogenicidad (subepidermal low echogenicity band, SLEB) en la que se localizan las fibras de colágeno y elastina rotas por el envejecimiento, y mucopolisacáridos que atrapan agua y condicionan en parte la flacidez de la piel y el color negro de este espacio visto con el ultrasonido5‑7. Otras características que pueden observarse son el adelgazamiento del grosor de la dermis y la desestructuración de la isoecogenicidad del tejido subcutáneo5,6.

La hipótesis primaria de nuestro trabajo es que el efecto lifting de la RFM no invasiva es inmediato, precoz, eficaz y duradero; pudiendo ser medido por la fotografía y los cambios observados en la ecografía. El objetivo es evaluar la eficacia y seguridad de la RFM no invasiva en el lifting facial sin cirugía mediante la comparación antes y después de fotografías, medidas ecográficas del SLEB, grosor de la dermis y cambios en el tejido celular subcutáneo, incluyendo microvascularización. Además, se valoran los cambios habidos en la elastografía, antes y a los 6 meses de seguimiento.

Materiales y método

Se realizó un estudio prospectivo, experimental, en 25 pacientes, con edades comprendidas entre 36 y 75 años (con promedio y desviación estándar de 49,6 ± 10,3 años). La distribución por sexo fue predominantemente femenina, 19 mujeres (76%) y 6 hombres (24%). El 60% de los participantes (n = 15) no se había realizado tratamientos estéticos previos; 10 pacientes (40%) informaron de haberse hecho alguno, aunque hacía más de un año.

Se les realizó una sesión de RFM no ablativa con Thermage FLX (Solta Medical, Washington, EE. UU.), según el protocolo habitual recomendado para cara y cuello. Se efectuaron 900 disparos, con una fluencia de 3,5 J/cm² para el tercio superior de la cara y de 3,5 a 6,5 J/cm² en los tercios medio e inferior; la fluencia se redujo en la zona de la papada y el cuello a 2 a 3,5 J/cm². La fluencia, en todos los casos y áreas, se ajustó en función de la tolerancia del paciente. Inicialmente, se distribuyeron de forma homogénea 100 disparos por zona: frente, mejillas, óvalo de la cara y área de la papada. Se hicieron dobles o triples pases, en función del resultado inmediato visual y las características de la piel del paciente, hasta cumplir con los 900 disparos máximos disponibles. El seguimiento clínico y la valoración ecográfica se efectuaron antes del tratamiento y a los 6 meses de realizado.

Se consideraron criterios de inclusión: pacientes sin enfermedades sistémicas asociadas, de ambos sexos, entre 35 y 75 años; con expectativas ajustadas al rejuvenecimiento facial integral no quirúrgico con efecto lifting moderado; sin previsión de una pérdida de peso significativa en los siguientes 12 meses; sin tratamientos anteriores de medicina estética facial en los 12 meses previos a la sesión de RFM programada.

Los criterios de exclusión se aplicaron a pacientes que no se comprometieran al seguimiento y finalización del protocolo; con signos de envejecimiento grado IV de Glogau; con expectativas de resultados equivalentes a un lifting quirúrgico; con ecografía compatible con materiales de relleno permanente; sin hábito cosmético domiciliario, considerando mínimamente adecuado la limpieza y nutrición cutánea por la noche y limpieza, hidratación y protección solar en la mañana; con dietas pobres en proteínas (veganos, vegetarianos, dietas hipocalóricas-hipoproteicas); grandes fumadores, y deportistas de competición por su alto grado de oxidación y pobre capacidad de recuperación de los tejidos.

La valoración inicial incluyó historia médica completa, examen físico facial para valorar asimetrías, documentación fotográfica mediante iPhone® 15 (Apple Inc., EE. UU.) en proyección anterior y ambas oblicuas, explicación y firma del consentimiento informado para la realización del tratamiento.

Se realizó un equipo ecográfico de alta resolución (XCube® 70, Alpinion, Corea del Sur), con sonda de 19‑25 MHz, para la determinación del SLEB, grosor de la dermis y características del tejido subcutáneo, definido éste mediante una escala de grises de 1 a 3). También se midió la microvascularización, positiva o negativa y se practicó una elastografía cualitativa (grados 1 ‑ 3).

Para los grados de la elastografía cualitativa de la zona preauricular izquierda, se utilizó la escala de colores donde los tonos oscuros indican la rigidez del tejido clasificándolos en grados, en función del porcentaje de ocupación del área estudiada: grado 1, si la ocupación es menos del 25%, grado 2 si es 50% o menos, y grado 3 si es más del 50%.

Análisis estadístico

Se aplicaron pruebas t de Student para muestras relacionadas, Wilcoxon para validación no paramétrica y ANOVA unidireccional para comparar resultados entre los tres momentos. Se descartó el coeficiente de Spearman por su baja aplicabilidad en esta muestra y la naturaleza ordinal de las variables.

Resultados

Se obtuvieron y compararon los resultados de antes, inmediatamente y 6 meses después de efectuado el tratamiento de sesión única de RFMNI. Los valores y puntuaciones se expresaron como promedio y desviación estándar (DE).

Se observó una disminución significativa (p < 0,0001) del grosor del SLEB entre el pretratamiento (0,35 ± 0,08 mm) y los 6 meses de seguimiento (0,24 ± 0,08 mm). Igualmente, el grosor dérmico aumentó de manera significativa (p=0,0007) en la medición previa al tratamiento (1,96 ± 0,28 mm) y, especialmente, en la efectuada 6 meses después (2,28 ± 0,42 mm). Ambos resultados fueron estadísticamente significativos, tanto con la prueba t de Student y como con Wilcoxon (Tabla I).

Tabla I
Tabla I. Comparación de parámetros clínicos y ecográficos registrados antes del tratamiento, inmediatamente después y en control a los 6 meses. Se han anotado como media ± DE, o moda, según lo aplicado. NA: no aplicado; NS: no significativo.

No se observaron cambios estadísticamente significativos en los valores del tejido subcutáneo ni en la elastografía (p=0,966 y p=0,725, respectivamente), lo que sugiere una estabilidad de estas estructuras tras el tratamiento. En cuanto a la vascularización, la mayoría de los pacientes no presentaron cambios, salvo dos casos que se informaron con vascularización positiva inmediata. Las escalas GAIS, de médicos y pacientes, mostraron predominancia de puntuaciones 2 a los 6 meses, lo que indica una percepción favorable de la mejoría estética.

Clínicamente y con el estudio fotográfico se evidenció mejoría del aspecto cutáneo y de la flacidez facial, aumentando considerablemente en la valoración a los 6 meses, en la paciente 1 del estudio (Figura 1). Los cambios corroborados mediante la ecografía fueron significativos en la disminución del SLEB, el aumento del grosor dérmico y una diferencia cualitativa en el aspecto del tejido celular subcutáneo (Figura 2). En la paciente 6, además de la mejoría ya comentada, también se observó mejor definición del óvalo facial (Figura 3); apreciándose en las ecografías disminución del SLEB y aumento del grosor dérmico (Figura 4). Es destacable que en la paciente 13 se mantuvieran los resultados conseguidos sobre la mejoría de su flacidez cutánea, a pesar de haber tenido una pérdida de 12 kilos antes de realizar su control de los 6 meses postratamiento (Figura 5). Las ecografías de la paciente muestran que los cambios en el postratamiento inmediato de la alineación y refuerzo de los septos conectivos subcutáneos y la disminución del SLEB se mantuvieron en el control ecográfico de 6 meses después (Figura 6).

Los efectos adversos más frecuentes en este estudio han sido el eritema y el edema, con resolución completa en menos de una semana.

Figura 1
Figura 1. Paciente 1, mujer de 41 años, fototipo IV. A) Antes de realizar tratamiento. B) Inmediatamente después de aplicar la RFM. C) Resultados obtenidos 6 meses después del tratamiento. Obsérvese la disminución de arrugas y surcos, así como la mejoría de la textura de la piel, alcanzada 6 meses de efectuado el tratamiento.
Figura 2
Figura 2. EAR de la zona submalar de la paciente 1. A) Obtenida antes del tratamiento, se observa un SLEB de 0,3 mm y un grosor dérmico de 1,3 mm. B) En la ecografía de control, 6 meses después del tratamiento, se muestran la disminución del SLEB (0,2 mm) y el aumento del grosor dérmico (2,4 mm); ambos son indicativos de rejuvenecimiento y nueva deposición de colágeno en la dermis.
Figura 3
Figura 3. Paciente 6, mujer de 53 años, fototipo III. A) Antes de realizar tratamiento. B) Inmediatamente después de aplicar la RFM. C) Resultados obtenidos 6 meses después del tratamiento. Obsérvese la atenuación de arrugas y surcos, con mejoría de la textura de la piel y mejor definición del óvalo facial, 6 meses después del tratamiento.
Figura 4
Figura 4. EAR de la zona centromalar de la paciente 6. A) Obtenida antes del tratamiento, se observa un SLEB de 0,3 mm y un grosor dérmico de 1,3 mm. B) En la ecografía de control, 6 meses después del tratamiento, se muestran la disminución del SLEB (0,1 mm) y el aumento del grosor dérmico (2,4 mm); ambos son indicativos de rejuvenecimiento y nueva deposición de colágeno en la dermis.
Figura 5
Figura 5. Paciente 13, mujer de 58 años, fototipo III. A) Antes de realizar tratamiento. B) Inmediatamente después de aplicar la RFM. C) Resultados obtenidos 6 meses después del tratamiento. La paciente perdió 12 kilos antes del control final del tratamiento, aunque no mostró flacidez cutánea ni pérdida del óvalo facial.
Figura 6
Figura 6. EAR de la zona malar izquierda de la paciente 13 sobre la ecogenicidad de la piel. A) Obtenida antes del tratamiento, se observa un SLEB de 0,3 mm y un grosor dérmico de 1,3 mm. B) La ecografía obtenida inmediatamente después del tratamiento muestra disminución del SLEB en 0,1 mm y discreto aumento del grosor dérmico (2,3 mm). C) La ecografía de control, 6 meses después del tratamiento, muestra disminución del SLEB (0,1 mm) y aumento del grosor dérmico (2,4 mm); ambos son indicativos de rejuvenecimiento y nueva deposición de colágeno en la dermis.

Discusión

Mucho se ha publicado en cuanto a la mejoría en la firmeza y elasticidad cutánea, satisfacción del paciente y el perfil de seguridad de la RFM7,8,9. En un estudio de Park et al, 80 pacientes tratados con esta tecnología mostraron un aumento del 25% en la firmeza cutánea evaluado mediante ultrasonografía10. Otro ensayo clínico demostró una reducción del 30% en líneas finas y arrugas en el área periorbitaria tras 12 semanas de seguimiento11. La satisfacción global fue superior al 85% en la mayoría de los estudios, destacando la ausencia de tiempo de inactividad.

La RFM no invasiva con enfriamiento superficial ha demostrado ser un tratamiento efectivo para el rejuvenecimiento facial no quirúrgico. Su mecanismo de acción, basado en la aplicación controlada de energía, permite un calentamiento profundo de la dermis sin afectar la epidermis, y el enfriamiento de la superficie de la piel antes de cada disparo, permite alcanzar mayores temperaturas en el paciente antes de causar sensación de calor incómodo o desagradable para el paciente. El calentamiento debe alcanzar la dermis para activar la síntesis de colágeno y mejorar la firmeza cutánea12.

Clásicamente se considera el paciente ideal para este tratamiento aquel con laxitud de la piel leve a moderada, sin defectos estructurales de planos profundos. Las personas entre 35 y 60 años de edad, individuos con piel finamente arrugada, pacientes en estado de posparto y pérdida de peso tienen más probabilidades de lograr una mejoría clínica. Por contra, los pacientes con laxitud de piel severa, obesidad, peso fluctuante y mal estado de salud en general son malos candidatos. Aquellos pacientes en tratamiento crónico con corticoesteroides, antiinflamatorios no esteroideos y tabaquismo tienen malas respuesta a la RFM, pues estos factores reducen el potencial de neocolagénesis durante el tratamiento13.

En nuestro estudio no hemos hecho distinción de edad, sexo, práctica deportiva, índice de masa corporal (IMC), ni hábito tabáquico; consideramos que la ecografía permite visualizar de forma objetiva cuál es el efecto del tratamiento en estos pacientes. Así hemos encontrado que el IMC y la edad no son limitantes para ofrecer este tratamiento a pacientes que probablemente tendrían limitaciones en tratamientos más invasivos y/o quirúrgicos.

A diferencia de otros tratamientos, como láseres ablativos o rellenos, la RFM no ablativa presenta un tiempo de recuperación prácticamente nulo, ya que no altera la superficie de la piel en color, textura o consistencia, lo cual es altamente valorado por los pacientes que buscan opciones menos invasivas14. No obstante, su eficacia depende del grado de envejecimiento cutáneo y hábitos del paciente, por lo que se recomienda no posponer este tipo de tratamiento para evitar resultados insatisfactorios, o que para cumplir con las expectativas sea preciso administrar más pases de los recomendables o hay que elevar la fluencia más allá de lo tolerable15.

Los resultados del análisis ecográfico y fotográfico comparativo respaldan la hipótesis de que el tratamiento con Thermage® FLX mejora las características dérmicas evaluadas, lo que debería tener el mismo nivel de alcance en todos los pacientes a través de una técnica altamente reproducible. La reducción del SLEB y el incremento en el grosor dérmico podrían estar asociados con mejoras estructurales y funcionales en la piel. Estas observaciones requieren un análisis adicional con un tamaño muestral mayor.

Sin embargo, los análisis efectuados no evidencian cambios significativos en el tejido subcutáneo, más allá del refuerzo de los septos conectivos. Tampoco en la elastografía, lo que sugiere que las intervenciones evaluadas no influyen de forma destacada en los tejidos subdérmicos. Sin embargo, la interpretación también podría expresarse en términos de seguridad. Dado que no hay cambios apreciables en la elastografía, que estudia el índice de rigidez del tejido, puede entenderse que el tratamiento es capaz de engrosar la dermis, un indicador indirecto de la formación de colágeno, pero no supone un riesgo, entendido como fibrosis, para incrementar la rigidez del tejido de forma patológica16,17.

Al comparar la RFM no invasiva dotada de enfriamiento superficial con otras modalidades de tensado cutáneo, como los ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU), algunos estudios sugieren que la RFM ofrece resultados más uniformes en la mejora de la laxitud cutánea superficial en todas las zonas de la cara, incluyendo el cuello y el escote en casos seleccionados18, mientras que los HIFU puede ser más efectivo en capas más profundas o en zonas localizadas de la cara.

La mayoría de las investigaciones coinciden en que la RFM no ablativa es un procedimiento seguro con efectos secundarios mínimos19. Los efectos adversos más comunes incluyen eritema transitorio y edema, que suelen resolverse en pocos días. Casos raros de quemaduras o hiperpigmentación han sido registrados, generalmente asociados a la selección de parámetros inadecuados o falta de experiencia del operador9,17. En nuestro estudio no se han observado, ni los pacientes han referido efectos adversos de ningún tipo.

Las limitaciones de este estudio son el reducido tamaño muestral y la falta de seguimiento a largo plazo, aunque hay estudios que indican que los efectos de esta tecnología pueden durar entre 1 y 2 años, dependiendo de factores individuales como la edad, el estado de la piel y los hábitos de vida20,21. Se recomienda una evaluación periódica para determinar la necesidad de tratamientos de mantenimiento22.

Conclusiones

La RFM no invasiva de una sola sesión es una herramienta segura y efectiva para el tratamiento del envejecimiento facial leve a moderado. Sus beneficios incluyen la mejora gradual en firmeza cutánea, reducción de arrugas y alta satisfacción del paciente y del médico, con un perfil de seguridad favorable.

El análisis estadístico confirma diferencias significativas en las variables ecográficas clave (SLEB y grosor dérmico) tras el tratamiento. Estos hallazgos refuerzan objetivamente la efectividad del protocolo terapéutico basado en la visualización y cuantificación de los cambios observados en las características ecográficas evaluadas en esta muestra. Estos hallazgos son clínicamente relevantes, ya que indican una efectividad sostenida del tratamiento a los 6 meses.

Declaración

El presente artículo ha sido elaborado de manera independiente, sin recibir financiación, subvenciones ni apoyo económico de ninguna entidad pública o privada. Asimismo, los autores declaran no mantener vínculos contractuales con la industria farmacéutica, biotecnológica o de dispositivos médicos que pudieran influir en la objetividad del contenido.

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