Carbonización de las fibras ópticas en lipólisis con láser de diodo de 980 y 1470 nanómetrosnm: mecanismos, implicaciones clínicas y propuesta de técnica secuencial
Introducción
La lipólisis asistida por láser se ha consolidado como una técnica mínimamente invasiva para el tratamiento del tejido adiposo subcutáneo y la retracción tisular, al combinar lisis adipocitaria, coagulación vascular y remodelado del tejido conectivo1‑4. Su desarrollo ha estado estrechamente vinculado a la introducción de fibras ópticas finas y láseres de diodo, que permiten la liberación controlada de energía en planos subdérmicos con un impacto clínico progresivamente mejor definido.
En la experiencia clínica publicada con láser de diodo de 980 nm se han comunicado resultados consistentes, con mejoría del contorno corporal, recuperación rápida y una relación directa entre la energía acumulada y el efecto tisular observado1,3,5. Este comportamiento refuerza la naturaleza fundamentalmente fototérmica del procedimiento y ha contribuido a su difusión en el ámbito de la medicina estética.
Desde el punto de vista físico, la interacción láser-tejido depende de múltiples variables. Los modelos teóricos y experimentales han demostrado que la distribución del calor y la extensión de la lesión están determinadas por la longitud de onda, la potencia, el tiempo de exposición y el depósito de energía en el tejido2,6‑8. Asimismo, la velocidad de desplazamiento de la fibra y la geometría del plano tratado influyen de forma significativa en el patrón térmico final.
En este contexto, los láseres de diodo de 980 y 1470 nm han adquirido especial relevancia. Ambas longitudes de onda presentan perfiles de absorción distintos en agua, grasa y sangre, lo que condiciona su comportamiento en el tejido biológico6‑10. Mientras que el láser 980 nm ha sido ampliamente utilizado por su versatilidad, el 1470 nm ha ganado interés por su mayor afinidad por el agua y su potencial en técnicas de retracción tisular.
Sin embargo, la respuesta biológica observada en la práctica clínica no puede explicarse únicamente por la absorción óptica directa de estas longitudes de onda. En condiciones reales, la interacción láser-tejido se ve modificada por factores dinámicos que afectan a la propia fibra durante el procedimiento. Entre ellos, la carbonización de la punta constituye uno de los fenómenos más relevantes.
La formación de depósitos carbonizados en el extremo distal de la fibra se produce como consecuencia del contacto con sangre y restos tisulares que, al ser sometidos a irradiación repetida, sufren desecación, desnaturalización y carbonización progresiva9,11,12. Este material adherido presenta una elevada capacidad de absorción y modifica de forma significativa la transmisión de la energía. Como consecuencia, la punta de la fibra deja de comportarse como un simple emisor óptico y pasa a actuar como una fuente térmica secundaria de alta intensidad9,10,13. Este cambio implica que una parte del efecto tisular deja de depender exclusivamente de la propagación de la luz y pasa a estar mediada por conducción térmica desde una superficie sobrecalentada.
Desde el punto de vista clínico, esta transformación tiene implicaciones relevantes. El aumento de la temperatura local puede potenciar los efectos terapéuticos deseados, como la licuefacción grasa o la retracción tisular. Sin embargo, también puede reducir la predictibilidad del procedimiento y aumentar el riesgo de lesión térmica colateral cuando no se controla adecuadamente4,6,14‑16.
Además, la literatura describe complicaciones relacionadas no solo con el exceso térmico, sino también con el deterioro estructural de la fibra, incluyendo fisuras, fractura y retención de fragmentos17,18‑21. Estos hallazgos subrayan la importancia de considerar el estado de la fibra como un factor determinante de la seguridad.
A pesar del uso creciente de los láseres de diodo de 980 y 1470 nm, existe una brecha entre la explicación teórica basada en absorción tisular y lo que ocurre en la práctica cuando la punta de la fibra se carboniza durante el procedimiento9,10,15. En este contexto, resulta necesario integrar ambos enfoques para comprender mejor el comportamiento real del sistema.
El objetivo de la presente revisión es analizar los mecanismos implicados en la carbonización de las fibras utilizadas en lipólisis asistida por láser, evaluar su impacto sobre la interacción láser-tejido y discutir sus implicaciones clínicas en términos de eficacia, seguridad y optimización técnica8,9,15,22.
Materiales y método
Se realizó una revisión de la literatura científica centrada en la carbonización de fibras ópticas en procedimientos de lipólisis asistida por láser y técnicas subdérmicas relacionadas con el uso de láseres de diodo de 980 y 1470 nm.
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos MEDLINE, PubMed, SciELO, LILACS y Google Scholar, considerando publicaciones entre 2000 y 2026. Se emplearon los siguientes términos de búsqueda, de forma aislada y combinada: laser-assisted lipolysis, laser lipolysis, diode laser, optical fiber, fiber tip carbonization, laser-tissue interaction, thermal damage, 980 nm, 1470 nm, Endolift, Endolaser y complications.
Se incluyeron estudios que cumplieran al menos uno de los siguientes criterios: a) evaluación de mecanismos físicos o térmicos de lipólisis asistida por láser; b) análisis experimental de depósitos carbonizados o daño distal en fibras ópticas; c) estudios histológicos sobre lesión adiposa, coagulación vascular o remodelado tisular; d) trabajos clínicos sobre eficacia, seguridad o complicaciones de técnicas con 980 o 1470 nm; y e) estudios sobre degradación, rotura o alteración funcional de la fibra durante la emisión2,8,9,11. Se excluyeron artículos duplicados, publicaciones sin resumen o sin texto completo accesible, documentos no publicados en revistas científicas y trabajos sin información suficiente para extraer datos relevantes sobre mecanismo de acción, respuesta tisular o seguridad8.
De cada artículo seleccionado se extrajeron, cuando estuvieron disponibles, las siguientes variables: longitud de onda, tipo de fibra óptica, modo de emisión, medio o tejido evaluado, parámetros energéticos, espesor y características del depósito carbonizado, temperatura registrada, hallazgos histológicos, alteraciones morfológicas del extremo distal y complicaciones descritas2,8,9,11. En los estudios experimentales se recogieron los métodos de medición utilizados, incluyendo tomografía de coherencia óptica, microscopía, transmisión óptica, videografía y termografía infrarroja2,9.
Dada la heterogeneidad de los diseños, tejidos analizados, parámetros de emisión y variables de resultado, no se consideró metodológicamente apropiada la realización de un metaanálisis2,8,9. La información se sintetizó de forma cualitativa y se organizó en cuatro ejes temáticos: fundamentos físicos de la carbonización, efectos sobre la interacción láser-tejido, hallazgos experimentales e histológicos, e implicaciones clínicas y de seguridad8,9.
Al tratarse de una revisión bibliográfica, no se incluyó una muestra propia de pacientes ni se emplearon aparatos de tratamiento, fotografía o medición como parte de un protocolo experimental original. En consecuencia, no fue necesario definir variables clínicas primarias ni aplicar análisis estadístico inferencial sobre una cohorte propia. La organización, comparación y depuración de la información se realizó mediante revisión manual y clasificación temática de los estudios seleccionados8.
Resultados
Formación del depósito carbonizado
La evidencia experimental disponible demuestra de forma consistente que la emisión láser favorece la formación de un depósito carbonizado en la punta de la fibra cuando existe contacto con sangre o restos tisulares7,9. Este proceso se inicia con la adhesión de material biológico a la superficie distal. La exposición repetida a la radiación láser provoca desecación y desnaturalización progresiva de este material, que termina por transformarse en una capa carbonizada adherida. Esta capa presenta características ópticas distintas del tejido original, destacando su elevada capacidad de absorción.
El estudio de Amzayyb et al (2010) constituye una de las evidencias más sólidas en este ámbito9. En su análisis de fibras utilizadas clínicamente, se observó la presencia de depósitos carbonizados en la totalidad de las muestras, incluyendo aquellas empleadas a 1470 nm. El depósito mostró un coeficiente de absorción elevado y un espesor directamente relacionado con la energía total administrada9. Este hallazgo sugiere que la carbonización no depende de forma primaria de la longitud de onda de emisión del láser, sino de las condiciones reales de uso, especialmente de la carga energética acumulada y del contacto con material tisular.
Alteraciones del extremo distal de la fibra
Además de la formación del depósito carbonizado, la literatura describe un deterioro progresivo del extremo distal de la fibra durante su uso. Los estudios experimentales han identificado los siguientes patrones de degradación11.
- Rugosidad superficial y placas adheridas.
- Fisuras y grietas en el extremo distal.
- Acortamiento progresivo del extremo emisor.
- Fractura parcial o completa de la fibra.
Estos cambios estructurales no son meramente anecdóticos. La alteración de la superficie emisora modifica la distribución de la energía, favoreciendo la aparición de puntos calientes y emisión no homogénea. El deterioro se relaciona con la duración de la emisión, la potencia utilizada y las condiciones de contacto tisular (Figura 1). En modelos experimentales, se ha observado que el daño aumenta de forma significativa tras exposiciones prolongadas, lo que refuerza la idea de que la fibra es un elemento dinámico cuya integridad evoluciona durante el procedimiento.

Modificación de la interacción láser-tejido
La formación de la capa carbonizada tiene un impacto directo sobre la interacción entre el láser y el tejido. En condiciones ideales, la energía emitida por la fibra se transmite al tejido circundante, donde es absorbida por cromóforos específicos, generando un efecto térmico distribuido. Sin embargo, cuando la punta se carboniza, parte de la energía deja de transmitirse y pasa a absorberse en la propia capa carbonizada2,7,9.
Este fenómeno tiene varias consecuencias directas:
- Incremento significativo de la temperatura en la punta de la fibra.
- Conversión del extremo distal en una fuente térmica secundaria de alta intensidad.
- Reducción de la penetración efectiva de la energía en el tejido circundante.
- Mayor concentración del calor en la zona inmediata a la punta.
Como resultado, el patrón térmico se vuelve menos homogéneo y predecible. En modelos experimentales, este comportamiento se ha interpretado como un efecto de apantallamiento: la capa carbonizada actúa como una barrera que consume gran parte de la energía en la superficie, limitando la difusión térmica en profundidad7.
Distribución térmica y efecto fototérmico
La alteración de la interacción láser-tejido se traduce en cambios en la distribución térmica. Por un lado, la acumulación de calor en la punta puede potenciar el efecto fototérmico local, favoreciendo la licuefacción del tejido adiposo, rotura de septos fibrosos y retracción tisular. Por otro lado, este mismo fenómeno puede generar una distribución térmica irregular si la fibra permanece demasiado tiempo en un mismo punto, existe abundante contenido hemático en el tejido o no se controla adecuadamente la energía administrada.
Hallazgos tisulares
Los estudios clínicos y experimentales muestran que el efecto térmico de la lipólisis láser no se limita a la adipocitólisis, sino que también produce fusión del tejido graso y alteración de la matriz extracelular, con rotura de bandas fibrosas y remodelado del tejido subdérmico1,2.
La literatura sugiere que el patrón de daño depende en gran medida de la forma en que se distribuye el calor. En presencia de carbonización significativa, el daño tiende a concentrarse en la superficie, con menor penetración en profundidad. En consecuencia, el efecto tisular final debe entenderse como el resultado de múltiples mecanismos superpuestos: absorción óptica directa, conducción térmica desde la punta, vaporización localizada y contacto térmico directo.
Seguridad y complicaciones relacionadas con la carbonización
Desde el punto de vista clínico, la evidencia disponible muestra que la lipólisis asistida por láser presenta un perfil de seguridad favorable cuando se utilizan parámetros adecuados y una técnica estandarizada1. Sin embargo, se han documentado complicaciones que pueden explicarse parcialmente por la acumulación excesiva de calor y por la alteración del comportamiento de la fibra durante el procedimiento.
Entre las complicaciones térmicas descritas se incluyen las que siguen8,16‑18.
- Quemaduras cutáneas.
- Fibrosis.
- Necrosis grasa.
- Lesiones en estructuras vecinas.
- Infecciones secundarias.
Estas complicaciones se asocian a una distribución térmica no controlada, en la que la acumulación local de energía supera la capacidad de disipación del tejido. En este contexto, la carbonización de la punta de la fibra adquiere relevancia, ya que favorece la generación de puntos calientes y reduce la previsibilidad del efecto térmico. La transformación de la punta en una fuente secundaria de calor implica que pequeñas variaciones en la técnica pueden traducirse en diferencias significativas en la respuesta tisular.
Además de las complicaciones térmicas, se han descrito eventos relacionados con la integridad mecánica de la fibra, como fractura del extremo distal y retención de fragmentos en el tejido, lo que pone de manifiesto que el deterioro estructural de la fibra constituye también un componente crítico de la seguridad17,18,21.
La coexistencia de ambos tipos de complicaciones, térmicas y mecánicas, refuerza la necesidad de considerar la carbonización no como un fenómeno accesorio, sino como un elemento central en la evaluación del riesgo del procedimiento.
Discusión
La presente revisión pone de manifiesto que la carbonización de la punta de la fibra es un fenómeno determinante en la lipólisis asistida por láser, con implicaciones directas sobre la eficacia y la seguridad del procedimiento2,7,9,11.
Tradicionalmente, la explicación del efecto de la lipólisis láser se ha basado en la absorción selectiva de la energía por cromóforos tisulares. Sin embargo, la evidencia revisada sugiere que este modelo es incompleto cuando se analiza el procedimiento en condiciones reales. La formación de una capa carbonizada introduce un cambio cualitativo en el comportamiento del sistema: la energía deja de distribuirse únicamente en el tejido y pasa a concentrarse en la propia punta de la fibra, que actúa como un foco térmico activo. Este fenómeno modifica la relación entre los parámetros programados y el efecto tisular obtenido.
Uno de los hallazgos más consistentes es que la carbonización se relaciona más con la energía total administrada que con la longitud de onda utilizada9. Este dato tiene implicaciones relevantes, ya que cuestiona la idea de que la elección de la longitud de onda por sí sola determine el resultado clínico.
En definitiva, la carbonización es un proceso universal en la ablación láser endovenosa (ALEV) y la lipólisis, donde se deposita una capa de sangre o tejido quemado en la punta de la fibra10. Los mecanismos asociados son los siguientes:
- Absorción por cromóforos. La energía láser es absorbida por la hemoglobina y el agua en la sangre o tejidos, transformándose en calor. Las longitudes de onda bajas (810, 940, 980 nm) tienen mayor afinidad por la hemoglobina, lo que acelera la formación de depósitos de carbón.
- Fenómeno de “punta caliente” (hot tip). Una vez formada una capa delgada de carbón, esta absorbe entre el 30 y el 70% de la luz láser que sale de la fibra, convirtiendo la punta en un elemento de contacto térmico puro en lugar de un emisor óptico.
- Temperaturas extremas. La punta carbonizada puede alcanzar temperaturas de entre 1.000 a 1.200 °C. Este calor extremo causa la vaporización del tejido, la formación de burbujas de vapor y la fragmentación o fusión del cuarzo de la fibra.
- Degradación física. El calor y las burbujas de cavitación generan chorros de agua a alta presión que producen grietas, hoyos y desprendimiento del revestimiento (cladding) de la fibra.
Implicaciones del uso de plataformas duales
En este contexto, la utilización de plataformas duales de 980 y 1470 nm merece una reflexión crítica. Aunque el uso simultáneo de ambas longitudes de onda puede resultar atractivo desde el punto de vista tecnológico, la emisión concurrente implica una concentración de energía en una superficie muy reducida. A la luz de los mecanismos descritos, esta situación podría favorecer:
- Adhesión de material tisular a la punta de la fibra.
- Elevación rápida de la temperatura local.
- Formación precoz de depósitos carbonizados.
Como consecuencia, la emisión simultánea podría reducir la predictibilidad térmica, aunque la evidencia disponible no permite afirmar de forma concluyente que incremente directamente las complicaciones.
Propuesta de técnica secuencial
Sobre esa base, proponemos por primera vez y de forma original una estrategia técnica secuencial que denominamos técnica sandwich. Esta propuesta no debe interpretarse como una recomendación validada por estudios comparativos, sino como una hipótesis técnico-clínica derivada de la evidencia revisada, orientada a mejorar la seguridad y la eficiencia del tratamiento.
La técnica consistiría en un uso secuencial y no simultáneo de las longitudes de onda: una primera fase con 980 nm en plano más profundo, una segunda fase con 1470 nm en plano intermedio y una tercera fase más superficial con 1470 nm, dirigida a potenciar el efecto de retracción y estimulación de colágeno. Hasta donde alcanza la revisión realizada y una búsqueda complementaria en PubMed y buscadores académicos, no se ha identificado una descripción indexada y formal de esta secuencia bajo esta denominación específica, por lo que se presenta aquí como aportación conceptual original de este trabajo.
El fundamento de esta propuesta es triple. En primer lugar, el uso secuencial podría disminuir el pico de energía instantánea aplicado en la punta de la fibra en comparación con la emisión dual sincrónica, lo que teóricamente reduciría la tendencia a la carbonización precoz del tejido adherido y permitiría un control térmico más gradual7,9. En segundo lugar, la secuencia propuesta permitiría aprovechar de forma diferenciada los perfiles de interacción de cada longitud de onda sin incrementar la energía total acumulada; en términos prácticos, ello significaría distribuir la misma energía global en etapas sucesivas, con menor agresividad instantánea en cada pasada y con mayor capacidad para adaptar la profundidad y el objetivo biológico de cada una2,9. En tercer lugar, la necesidad de trazar los vectores de desplazamiento para cada longitud de onda de forma independiente crearía al menos el doble de túneles de lipólisis, lo que podría contribuir a una lisis más homogénea del tejido graso. Dicho de otro modo, no se trataría de administrar más energía, sino de administrarla de forma más ordenada, más fisiológica y potencialmente más predecible desde el punto de vista térmico2,9.
Una revisión sistemática publicada en 2024 describe el 1470 nm como una técnica empleada para reducción adiposa y tensado tisular, con un perfil de seguridad globalmente favorable, aunque la calidad de la evidencia disponible sigue siendo limitada y predominantemente observacional20.
Con todo, esta propuesta debe formularse con prudencia. La literatura actual no permite afirmar que una estrategia secuencial sea superior a la simultánea, porque no existen estudios comparativos diseñados específicamente para responder a esa cuestión en lipólisis con plataformas duales de 980 y 1470 nm. Tampoco puede asegurarse todavía que la técnica sandwich reduzca complicaciones clínicas o mejore resultados estéticos de manera reproducible. Lo que sí puede afirmarse, con base en la evidencia revisada, es que la carbonización de la punta se favorece cuando aumenta la carga energética local y que la degradación de la fibra y la pérdida de control térmico son fenómenos plausibles cuando el sistema trabaja en condiciones de elevada exigencia9,11. En ese marco, la secuenciación propuesta representa una estrategia racional de mitigación del riesgo, pero todavía no una conclusión demostrada9,11.
Otro aspecto relevante es que esta interpretación obliga a replantear los manuales de uso de los láseres duales. A la vista de los datos revisados, la mera disponibilidad de dos longitudes de onda en un mismo equipo no debería traducirse automáticamente en una indicación de uso concurrente. En este sentido, la presente revisión no solo discute un mecanismo físico, sino que propone una relectura del uso de plataformas duales: el valor del sistema puede residir más en su versatilidad secuencial que en su emisión sincrónica2,8,9.
Implicaciones prácticas y control de la carbonización
A partir de la evidencia revisada, pueden proponerse varias medidas orientadas a reducir la carbonización y mejorar la seguridad del procedimiento. La prevención de la carbonización de la punta de la fibra debe considerarse un objetivo técnico prioritario9,11.
- Tumescencia adecuada y homogénea para disminuir el contacto directo con material hemático9. Es fundamental administrar la anestesia antes de introducir la fibra. Aunque la evidencia disponible no ha cuantificado de forma directa la tumescencia como factor aislado de carbonización, desde un punto de vista físico, una infiltración correcta puede contribuir a separar planos, disminuir la densidad tisular inmediata en torno a la punta, reducir la fricción directa con septos y restos hemáticos y favorecer una distribución más uniforme del calor. Esta interpretación es coherente con los trabajos que muestran que la presencia de sangre y detritos orgánicos adheridos a la punta favorece la formación del depósito carbonizado9. Por tanto, una buena tumescencia no debe entenderse solo como medida anestésica o hemostática, sino también como estrategia potencial de control térmico y mecánico.
- Movimiento constante de la fibra para evitar la acumulación térmica localizada2. En las revisiones clínicas sobre endoláser se ha señalado que el movimiento constante de la fibra y la adecuada distribución de la energía ayudan a reducir el confinamiento térmico8.
- Control estricto de la energía total administrada, mediante el cálculo previo de la energía total prevista por área anatómica y evitando incrementos no planificados de potencia o de energía acumulada7. En la serie de seguridad térmica de Helmy, la propuesta de calcular la energía mínima eficaz y monitorizar la temperatura se asoció a ausencia de quemaduras en 300 pacientes, mientras que el propio autor subraya que la energía no calculada puede traducirse en más quemaduras, edema, fibrosis y peores resultados7. En la misma línea, la revisión de complicaciones de endoláser destaca que la falta de control dosimétrico favorece el exceso de confinamiento térmico y la aparición de lesiones8. Puede ser prudente valorar el uso de modos pulsados o formas de entrega de energía menos bruscas, sobre todo en zonas anatómicas finas o de mayor riesgo. Asimismo, es importante evitar potencias superiores a 10 W en áreas delicadas para prevenir la esteatonecrosis y las quemaduras cutáneas.
- Monitorización térmica intraoperatoria, especialmente en zonas superficiales2,7. El uso de termografía infrarroja permite identificar puntos calientes en tiempo real y mantener la temperatura cutánea por debajo de 42‑45 °C.
- Inspección periódica del estado de la punta de la fibra. La literatura demuestra que el extremo distal puede presentar carbonización, superficies rugosas, fisuras, placas, grietas e incluso rotura parcial9,11. En consecuencia, la inspección visual de la punta, su limpieza o su sustitución cuando exista deterioro evidente parecen medidas prudentes para reducir la formación de puntos calientes y la emisión no homogénea.
Estas medidas no eliminan completamente la carbonización, pero pueden reducir de forma significativa su impacto clínico.
Limitaciones de la evidencia
La principal limitación del conocimiento actual es la escasez de estudios diseñados específicamente para evaluar la carbonización en lipólisis subdérmica con 980 y 1470 nm. Gran parte de la evidencia procede de modelos ex vivo, estudios de ALEV y trabajos de degradación de fibras. Aunque estos datos son coherentes entre sí, existe una necesidad clara de estudios experimentales y clínicos diseñados específicamente para este contexto.
Conclusiones
Los resultados de la literatura revisada permiten establecer cuatro observaciones principales. En primer lugar, la formación de un depósito carbonizado sobre la punta de la fibra es un fenómeno real, reproducible y bien documentado, incluyendo fibras utilizadas a 1470 nm. En segundo lugar, el espesor del depósito y el daño del extremo distal parecen relacionarse más con la energía total administrada que con la longitud de onda considerada de forma aislada. En tercer lugar, la carbonización altera la distribución térmica al intensificar el calentamiento local y favorecer un efecto de apantallamiento. En cuarto lugar, aunque este mecanismo puede contribuir a la eficacia clínica de la lipólisis, también puede aumentar el riesgo de lesión térmica colateral y de deterioro de la fibra si no se controlan adecuadamente los parámetros de tratamiento.
La evidencia disponible sugiere que la eficacia del procedimiento depende no solo de la longitud de onda, sino del comportamiento dinámico de la fibra durante la emisión.
La estrategia secuencial propuesta (técnica sandwich) representa una posible vía para mejorar el control térmico y la distribución energética, aunque requiere validación experimental y clínica antes de poder ser recomendada de forma sistemática.
Declaración
Los autores declaran no tener conflicto de intereses. Este trabajo no ha recibido financiación específica de agencias del sector público, del sector comercial ni de entidades sin ánimo de lucro.
No se ha hecho uso de Inteligencia Artificial generativa para la preparación del texto, solo se ha empleado para la ilustración que lo acompaña.
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