Sociedad Española de Medicina Estética

Liposucción de papada y mandíbula

Consiste en la extracción de depósitos de grasa subcutánea mediante la introducción de finas cánulas a través de pequeñas escisiones (de sólo un punto de sutura) que dejan marcas mínimas. Según los volúmenes a extraer, se puede necesitar anestesia local, epidural o general o, por el contrario, no requerir anestesia de ningún tipo empleando la técnica “tumescente” que consiste en infiltrar la grasa a extraer con una mezcla de suero fisiológico, adrenalina, bicarbonato y anestésico local.

Normalmente la grasa se extrae mediante aspiración de una bomba de vacío, pero también se pueden utilizar técnicas complementarias, como ultrasonidos, que provocan el licuado de la grasa para facilitar su salida. También se pueden utilizar cánulas mecanizadas, con micromotores que las dotan de mayor movilidad o en el caso de la papada se puede extraer con jeringa, sin ningún sistema mecánico, lo que la hace más segura.

Se pueden aspirar zonas de casi todo el cuerpo: mejillas, pómulos, papada, cuello posterior, caderas, muslos, abdomen, tobillos o brazos. Tras el tratamiento, el paciente debe usar fajas de compresión para garantizar un buen resultado, en el caso de la papada se requerirá una mentonera que hará de faja compresiva. Un drenaje linfático acelerará el proceso de recuperación. Es importante también tratar de mantener un peso adecuado. El resultado final se evalúa cuatro o seis meses después de que termine el tratamiento.