Sociedad Española de Medicina Estética

Arrugas faciales y arrugas de expresión

La cara es la zona más expuesta a las agresiones externas (rayos solares, cambios de temperatura, etc.) y por ello es la que más muestra el paso de los años con la aparición de las arrugas.

Las arrugas de expresión son consecuencia de los movimientos expresivos faciales. Sus localizaciones más frecuentes son:

  • Frente.
  • Entrecejo.
  • Zona externa de los ojos: patas de gallo.
  • Dorso de la nariz.
  • Alrededor de la boca: peribucales o código de barras.
  • Surcos nasogenianos.
  • Comisuras bucales.
  • Mentón.
  • Bandas del cuello.

El tratamiento idóneo para las arrugas de expresión del entrecejo es la toxina botulínica tipo A, ya que actuamos relajando los músculos que son los causantes porque al contraerse provocan su formación.

La toxina botulínica actúa relajando los músculos que provocan dichas arrugas, por lo que éstas desaparecen confiriendo al rostro un aspecto relajado y sin arrugas. En definitiva, más joven. Actúa de forma selectiva sobre la zona predominante del músculo, relajando la expresión del rostro ya que evita la formación de la arruga sin perder la expresividad personal.

El uso de toxina botulínica tipo A para las arrugas de expresión sólo está aprobado para el tratamiento en la frente, el entrecejo o glabela y las “patas de gallo” o arrugas perioculares. En el resto de zonas faciales, aunque existen trabajos de investigación que avalarían su uso en toda la cara desde el año 1998, aún no ha sido aprobado.

Este efecto se manifiesta a los tres días aproximadamente de ser inyectada. Su duración es de 4-6 meses, siendo lo recomendado realizar 2-3 tratamientos anuales para mantener un aspecto siempre joven.

Los efectos secundarios que pueden aparecer, siempre de tipo local, son:

  • Dolor en el punto de inyección.
  • Edema local y eritema.
  • Pequeño hematoma en la zona de inyección.
  • Ptosis de un párpado superior.
  • Ojo seco.
  • En algunos casos puede aparecer leve cefalea transitoria que remite con un analgésico.
  • En muy raras ocasiones se han observado efectos adversos debidos a la diseminación del efecto de la toxina en lugares alejados del lugar de administración, pudiendo los pacientes tratados con dosis terapéuticas experimentar debilidad muscular exagerada.
MUY IMPORTANTE: Este tratamiento solamente puede ser administrado por un médico, en ningún caso puede ser un enfermero, fisioterapeuta u odontólogo.