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Toxina botulínica, alternativa eficaz en la hiperhidrosis

12 de Enero de 2005
Sara Sánchez Conde, Diario Médico, Córdoba

La toxina botulínica consigue eliminar los síntomas de la hiperhidrosis en apenas una semana y es una alternativa eficaz a la laparoscopia, según la experiencia de José Carlos Moreno, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Reina Sofía, de Córdoba.

El Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Reina Sofía, de Córdoba, ha incorporado un nuevo tratamiento con toxina botulínica para los pacientes con hiperhidrosis, un trastorno relacionado con la disfunción del nervio simpático que provoca un exceso de sudoración, afectando sobre todo a las glándulas sudoríparas de la palma de la mano, planta de los pies y las axilas.

El responsable de este servicio médico, José Carlos Moreno, ha destacado "los buenos resultados" obtenidos en los primeros pacientes que han recibido esta medicación alternativa a la cirugía para tratar "una dolencia que no tiene trascendencia médica, pero sí importantes consecuencias sociales". Hasta ahora, los casos más severos eran operados cuando fracasaban otras opciones terapéuticas, pero la reciente incorporación de la toxina botulínica ha posibilitado que a estos mismos pacientes se les corrija su problema sin verse obligados a pasar por el quirófano. Esta sustancia se aplica por medio de inyecciones locales y bajo anestesia troncular o sedación en las hiperhidrosis palmares y sin anestesia cuando las zonas afectadas son las axilas.

"Tras su administración, los síntomas remiten en una semana -ha explicado Moreno-. No obstante, la sudoración vuelve a ser abundante a los ocho meses, por lo que es preciso volver a inyectar la toxina botulínica".

El paciente hiperhidrótico tiene una mala regulación de la temperatura corporal: su organismo detecta de forma errónea que la temperatura es más elevada de lo normal y activa el mecanismo de sudoración para enfriar el cuerpo. El sudor se desencadena por aumento de la temperatura ambiental, ejercicio físico, estrés y comidas ricas en especias, y lo usual es que se presente durante el día y se reduzca en la noche. La piel de las zonas afectadas suele ser rosada o blanco azulada y en los casos más graves puede estar macerada, fisurada o descamativa.

Desconocida

Este trastorno afecta al 2 por ciento de la población, así que lo padecen unos 800.000 españoles. Según ha comentado el dermatólogo, "se trata de una enfermedad bastante desconocida entre la población"; de ahí que muchos pacientes presenten los síntomas propios de la patología y no acudan al especialista.

Esta dolencia entraña dificultades sociales, emocionales e incluso laborales, ya que las personas que sudan en exceso tienen problemas para relacionarse con el resto y, en ocasiones, se ven impedidas para realizar actividades manuales.

En los dos últimos años, el Hospital Reina Sofía ha atendido a 22 pacientes con edades comprendidas entre los 14 y los 54 años. "Cuando hay que operar, son los cirujanos torácicos los que llevan a cabo las intervenciones y lo hacen por vía laparoscópica, un método mínimamente invasivo que elimina el ganglio nervioso que provoca la secreción sudoral, impidiendo de este modo que los nervios envíen la señal correspondiente para el aumento de la producción de sudor".

Laparoscopia y otras vías

Entre el 80 y el 90 por ciento de los casos de hiperhidrosis pueden eliminarse con laparoscopia, si bien es una intervención más agresiva y con mayor riesgo que la inyección con toxina botulínica. Además, aunque en escasas ocasiones, este tipo de cirugía genera lo que se denomina una hiperhidrosis compensadora. Es decir, se solucionan los problemas de sudoración en la zona afectada pero se intensifican en otra. José Carlos Moreno ha indicado que, antes de proceder con estos abordajes, los pacientes con hiperhidrosis localizada en manos y axilas prueban con otros menos invasivos como "la aplicación tópica de antisudorales, compuestos por sales minerales. Y si no remite, se utiliza la iontoforesis".

Este último dispositivo bloquea la sudoración con sustancias que se transmiten a partir de una corriente eléctrica a través del agua y resulta efectivo en el 60 por ciento de los casos. Para su aplicación, que puede realizar el paciente en su propio domicilio, son necesarias varias sesiones semanales prolongadas en el tiempo de forma intermitente. "La necesidad de dedicarle tiempo hace que muchos enfermos terminen por rechazar su uso".

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