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Descubre los mitos y realidades de la Toxina Botulínica

30 de Octubre de 2017
ConSalud.es

El tratamiento con toxina botulínica (conocido popularmente como bótox) se ha convertido en una de las estrellas de la Medicina Estética como uno de los tratamientos más demandados y realizados en las clínicas. Seguro que más de una vez has oído hablar de este tratamiento, por eso no dudes y sigue leyendo para descubrir todo lo que hay detrás de esta ‘sustancia mágica’…

El bótox es una proteína purificada y totalmente biológica, que fue usada por primera vez en 1977, para la corrección del estrabismo, si bien empezó a producirse como medicamento en 1980  para tratar contracciones musculares del rostro, espasmos de los párpados y otros trastornos neurológicos.

En estética, esta toxina se utiliza para bloquear los impulsos nerviosos, lo que se traduce en una reducción de la contracción muscular y en consecuencia, las líneas de expresión y las arrugas se van suavizando hasta desaparecer.

Su uso se ha extendido entre hombres y mujeres de todo el mundo para conseguir un rostro fresco, relajado, joven y resplandeciente.

De ahí que tras el pinchazo se difuminen las arrugas de la frente, la “arruga de león” que aparece entre los ojos y el centro de la frente, y  las patas de gallo. En cualquier caso, hay una gran tendencia a confundir el bótox con los materiales de relleno y hay que dejar claro que el bótox no rellena, solo relaja la parte superior del rostro

Efectos secundarios

Pero, ¿produce efectos secundarios esta toxina botulínica capaz de eliminar marcas de expresión?

Mucho se ha hablado de los famosos que han perdido la expresión natural de su rostro a causa del bótox.Sin embargo los expertos nos dicen que muchos de estos casos se deben en mayor medida por el mal uso de otras técnicas como el lifting o los rellenos.

El bótox es un medicamento de uso exclusivamente médico (cuyo precio es fijado por la AEMPS), por lo que  debemos tener en cuenta sus posibles efectos y estar concienciados de que es totalmente necesario ponernos en manos de médicos especializados en estética a la hora de realizar este tipo de tratamiento para garantizar un buen resultado. Por ejemplo, la toxina botulínica puede causar reacciones alérgicas, que podrían producir inflamación en la zona de la cara y la garganta, dificultad para respirar y hasta urticaria, caída temporal del músculo facial sobre el que se haya trabajado, etc.

No obstante, cabe destacar que la mayoría de los efectos secundarios se producen por su utilización en casos contraindicados, cuando los aplica personal no cualificado legalmente o cuando el producto ha sido adquirido en el extranjero o por cauces alternativos (a precios mucho más bajos). Por eso, debemos acudir a un especialista médico estético, en un centro autorizado ya que esto puede ahorrarnos algunos de sus efectos no deseados y garantizarnos su eficacia. 

Por eso, para evitar la aparición de estos efectos secundarios, la consulta previa con un médico  es muy importante.

Grasa corporal y plasma

No obstante, a medida que pasa el tiempo, han surgido otras alternativas naturales que poco a poco han ido ganando terreno al bótox y al ácido hialurónico en la Medicina Estética, como la grasa corporal o el plasma. Si bien en la mayoría de los casos, los mejores resultados se obtiene con la combinación de estas técnicas.

En este sentido, la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) explica en su página web que esta práctica ya se está consolidando en lugares como Los Ángeles, Miami o Corea del Sur y, especialmente, entre algunas celebrities como Madonna, Giselle Bündchen o Kim Kardashian. En concreto, se trata del ‘lipofilling’ facial y plasma rico en plaquetas.

Ambos tratamientos pertenecen al grupo de tratamientos de medicina estética “regenerativa” que son mínimamente invasivos y cuyos resultados son prácticamente inmediatos, pero no son permanentes: pocos meses en el caso del plasma y un poco más duraderos con la grasa.

El ‘lipofilling’ facial (grasa propia) es una de las opciones para mejorar el aspecto de la cara, cuando se han perdido grandes volúmenes, ya que permite invertir su proyección (de M a V), mediante el relleno de labios, arrugas, pómulos y mejilla con un resultado totalmente natural. También corrige cicatrices, depresiones  e, incluso, permite en la forma de nanofat eliminar ojeras y nutrir la piel ajada.

Por otro lado, el plasma rico en plaquetas consiste en la extracción de sangre del paciente de la que se seleccionará el plasma a través de un proceso de centrifugación. A continuación, se reinyecta en las zonas de la cara para mejorar luminosidad, arrugas y las partes más deterioradas bien por los años, por el sol y por las sesiones de bronceado mediante rayos en cabina que perjudican y fomentan el envejecimiento de la piel.

Este tratamiento se puede aplicar tanto en el rostro como en brazos, palmas de las manos, escote o cuello.

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