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El porcentaje de masa corporal medido por bioimpedancia eléctrica (BIE) resulta mejor indicador de obesidad en niños que otros métodos como el índice de masa corporal (IMC) o el grosor de los pliegues cutáneos. Por ello, investigadores del Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Cuenca, junto con facultativos de Medicina de Familia y del Laboratorio del Hospital Virgen de la Luz, de Cuenca, y del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid recomiendan usar este método en estudios poblacionales dirigidos a valorar la obesidad en niños. Así lo han precisado Vicente Martínez Vizcaíno y Fernando Salcedo, en un estudio que se publica en el último número de la revista Acta Pediátrica.
Aunque el índice de masa corporal se viene utilizando en estudios clínicos y epidemiológicos sobre obesidad, Vicente Martínez Vizcaíno afirma que en realidad es una medida de peso en relación a la estatura más que de grasa corporal. "Otros métodos para estimar la grasa corporal pueden ser la bioimpedancia eléctrica (BIE) y el grosor de los pliegues cutáneos".
La BIE es un método sencillo y estandarizable que mide la oposición que muestran los tejidos del cuerpo humano ante el paso de una corriente eléctrica constante y de baja intensidad. "Está basada en un simple concepto: la grasa que se encuentra en el cuerpo no es un buen conductor de electricidad, mientras que el agua, cuya mayor parte se encuentra en los músculos, es un conductor eficaz. En niños y adolescentes el sobrepeso se asocia con peores niveles de lípidos y de presión arterial".
Metodología
La población objeto de estudio fueron un total de 1.280 chicos de veinte colegios de la provincia de Cuenca. "Durante el año 2005 se les realizó un estudio con el objetivo de examinar la relación entre el IMC, el grosor del pliegue cutáneo tricipital (PCT) y el porcentaje de grasa corporal medido por BIE con las concentraciones sanguíneas de lípidos y la presión arterial en niños de 8-11 años de edad".
Los principales resultados fueron que la Apo-B, el colesterol total, el c-LDL, la tasa de colesterol total/c-HDL y la presión arterial diastólica se correlacionaban más intensamente con el porcentaje de grasa corporal por BIE que con el IMC y que el grosor del PCT; estos resultados fueron similares en ambos sexos.
Por otra parte, los resultados muestran que el porcentaje de grasa corporal por BIE está asociado más intensamente que el IMC y el grosor del PCT con la mayoría de de las fracciones lipódicas en niños de 8 a 11 años. Además, muestra que el porcentaje de grasa corporal por BIE es mejor indicador de obesidad en niños que el IMC o que el grosor del PCT, especialmente para los niños más delgados. Por lo tanto, "se debería plantear el uso del porcentaje de grasa corporal por BIE en estudios poblacionales dirigidos a valorar la obesidad en niños".