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El uso del láser para depilación (fotodepilación) duradera se ha popularizado extraordinariamente en los últimos años como uno de los métodos más eficaces, aunque no existen datos oficiales sobre el número de pacientes tratados en España y los tratamientos que ha recibido cada uno. Básicamente, este tratamiento consiste en la aplicación de un haz de luz en la estructura pilosa que se quiere eliminar, que queda debilitada o incluso destruida definitivamente.
La efectividad del tratamiento depende en gran medida del color de la piel y del pelo, así como del grosor de éste, de la profundidad a la que se encuentre y de su etapa de desarrollo. Como regla general, es más eficaz en pacientes de piel clara y pelo oscuro y grueso. Normalmente el pelo tratado se cae o se debilita a los pocos días, aunque habitualmente hay que repetir el tratamiento a las pocas semanas para tratar el vello que se encontraba en una fase de desarrollo desfavorable en la primera aplicación. No obstante, el resultado suele ser muy satisfactorio y sus efectos son duraderos durante meses e incluso años.
Por tanto, la fotodepilación es una técnica que tiene múltiples ventajas por su comodidad e incluso ahorro económico en comparación con sistemas convencionales. Es especialmente indicado para pacientes que, por sus hábitos de vida, requieran una depilación duradera, casi permanente: deportistas (nadadores, culturistas o ciclistas), modelos, actores y actrices, etc. Asimismo, es muy apropiado para tratar patologías como hirsutismo, hipertricosis o pseudofoliculitis. La tecnología láser tiene otras muchas aplicaciones en medicina como la eliminación de la cuperosis (venitas rojas superficiales en la cara), varices superficiales y venas no estéticas de escaso grosor.
En una primera consulta es necesario preguntar al paciente los motivos por los que se quiere someter a fotodepilación, así como confeccionar un historial clínico para tratar de prever reacciones adversas o secundarias. Asimismo, para aplicar el tratamiento más adecuado es necesario observar el tipo de pelo y el fototipo (color de la piel). El médico tiene que explicar pormenorizadamente la técnica, sus ventajas y los posibles efectos secundarios, de forma que el paciente firme un consentimiento informado en el que declara estar perfectamente al tanto de las características de la depilación por láser y de sus posibles aplicaciones y autoriza expresamente al centro de depilación a someterle a la misma.
Gracias al historial clínico se pueden conocer características del paciente que pueden tener gran importancia en el tratamiento a aplicar: alteraciones ovulares y del desarrollo ovárico, consumo de fármacos que pueden ser perjudiciales para la depilación, factores hereditarios o ambientales o alteraciones endocrinas. El paciente puede presentar afecciones cutáneas que es preciso tratar, como acné, foliculitis, lunares, manchas o dermatitis.
Hay fármacos que pueden inducir al crecimiento del pelo y cuyo uso está contraindicado en fotodepilaciones, como son acetazolamide, PUVA, cycloporine, danazol, interferon, penicillimide, minoxidil, phenytoin, oxadiazolopyrimide, diazoxide, streptomycen, fenoterol, hexachlorobenzene o los esteroides que se administran por vía tópica. Otros, como Roacutan, pueden ocasionar cicatrices en la piel del usuario.
Asimismo, otros medicamentos pueden incrementar la fotosensibilidad del paciente y provocar problemas en el tratamiento, como griseofulvina, hipoglucemiantes orales, antiinflamatorios no esteroideos, quinolonas, fenotiazina, sulfonamidas y tetraciclinas. Por último, hay fármacos y agentes químicas que pueden causar reacciones fototóxicas, fotoalérgicas y fotodinamizantes, como medicaciones contra el acné, sulfamidas antibacterianas, fármacos anticancerosos, antidepresivos, antihistamínicos, antiinflamatorios, antituberculosos, antimicrobiales, antimaláricos, calmantes, tratamiento de la insuficiencia cardiaca, dilatadores vasculares cerebrales, diuréticos, antidiabéticos, terapias hormonales, laxantes o psoralenos.
Los pacientes deben tomar precauciones al exponerse al sol. Normalmente, el tratamiento es más complicado en otoño, tras el verano, puesto que las pieles bronceadas son más susceptibles de quemarse al exponerse al láser, por lo que es recomendable no tomar el sol en absoluto un mes antes de comenzar e, incluso, utilizar productos despigmentantes para la piel. Después del tratamiento también es necesario no tomar el sol ni rayos UVA hasta que ceda la inflamación en la zona depilada (una semana aproximadamente).
La fotodepilación está absolutamente contraindicada para los siguientes casos:
Asimismo, es recomendable tomar precauciones especiales en el tratamiento de los siguientes casos:
Los efectos secundarios que pueden presentarse son:
Otras complicaciones que puede ocasionar el tratamiento muy raramente (en menos de un 1% de los casos) son:
Diversos fabricantes de aparatos láser (Candela, ESC Sharplan) recomiendan en sus prospectos la utilización bajo control médico, puesto que en caso de que, accidentalmente, se apliquen directamente en los ojos u en zonas de la piel que no son las correctas pueden causar:
El Instituto de Estandarización Americano (ANSI) establece que los láseres de la clase II y IIIa (los de uso típicamente medicinal) pueden provocar daños si el paciente mira directamente la fuente de emisión o al extremo libre de la fibra óptica que transmite la emisión.
Por su parte, el Grupo Catalán de Seguridad de Láser en Centros Sanitarios (dependiente de la Generalitat de Catalunya) afirma que los láseres medicinales pueden producir daños oculares si la luz incide directamente sobre el ojo o a través de reflexión especular, por lo que recomienda que los usuarios de los mismos usen gafas protectoras. Este grupo de trabajo advierte, además, de que pueden provocar quemaduras en la piel e incluso incendios o explosiones por contacto con gases inflamables.
El fabricante ESC Sharplan recuerda en folletos sobre sus aparatos de láser que las leyes federales de Estados Unidos "restringen la venta de dispositivos médicos de prescripción a facultativos y a profesionales de la medicina debidamente colegiados. Todo facultativo deberá hacerse responsable del uso y funcionamiento del aparato, y de todas las cualificaciones que deba aportar el usuario". Añade que sus productos "son un dispositivo médico-tecnico de alta precisión", que debe ser debidamente inspeccionado por personal técnico antes de su utilización.
En 1989 la Comunidad Europea aprobó la normativa IEC-825 de Seguridad en la Radiación de los Productos Láser, Clasificación de los Equipos, Requerimientos y Guía del Usuario, que es en la actualidad la principal referencia para llevar a cabo una correcta utilización del láser en la industria y la medicina. No obstante, las referencias a su uso clínico son escasas.
Tres años antes se había creado un Comité de Seguridad Láser en Medicina, con representantes de diferentes países de la Unión Europea. Se pusieron en marcha tres grupos de trabajo que se ocuparon de tres áreas: seguridad, tratamiento tumoral y aplicaciones cardiovasculares. El grupo de trabajo de seguridad está trabajando en un borrador que recomienda establecer programas de educación y reciclaje en la aplicación de láseres terapéuticos. No obstante, cada país de la UE debe establecer los requisitos concretos para el uso del láser médico. Ésta es la situación en algunos países:
Ante esta situación, la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) considera imprescindible: